miércoles, 27 de enero de 2016

Conversando con el Alcalde Zarhi

Enero-2016

Conversando con Andrés Zarhi, Alcalde de Ñuñoa
Primera parte

Conversamos largamente con el Alcalde Zarhi. Un tipo amable y con ganas de ayudar a la comunidad. Se autodefine como “no político” y que con su equipo de asesores puede suplir la falta de experiencia. Reivindica su derecho a “cambiar de opinión” e insiste que llega a primera vuelta en Octubre con el apoyo de “Chile Vamos”. En esta oportunidad concentramos la entrevista en la comuna, sus diagnósticos y problemas. La otra semana, entramos de lleno al área chica: la política.

¿Cómo llegó a la Política, luego de muchos años de estar en televisión?
En 2002 me fui del canal 13 y me fui a Megavisión. Por esa época –en el 2003- Sabat me ofreció venir a trabajar a la municipalidad y me vine a trabajar medio día; luego, me preguntó si quería ser concejal y así en el 2004 me convertí en concejal con la primera mayoría. Pero, nunca me ha gustado la política…

¿Hasta hoy, no le gusta?
Es que yo no me siento un político. Yo estoy acostumbrado hacer el bien sin mirar a quien. Para mí el bien en la comuna es la gente y no mirar el partido. Los beneficios que entrego son para todos. De hecho, con la gente de la Nueva Mayoría me llevó bastante bien y de ellos he tenido más apoyo que los partidos de mi sector. Imagínate, que para ser candidato a concejal lo primero que tuve que hacer fue inscribirme en los registros electorales.

Entonces, ¿qué lo motivo para aceptar competir como concejal?
Lo primero que tuve que resolver era decidir si volvía o no al periodismo. Si lo hacía, no era bueno para mí esto de ser concejal y ser militante de un partido. Lo más importante, en ese momento, era apoyar la gestión del Alcalde Sabat; yo fui un concejal que nunca le voto en contra, lo apoye siempre al 100%. También, me motivaba conocer gente y saber lo que pasaba en la comuna.

Ahora, en relación a su gestión de estos meses; ¿qué continuidades y/o rupturas hay con el Alcalde anterior?
Yo tengo una gestión de puertas abiertas. Mi estilo es ir a terreno y ver los problemas y solucionarlos rápidamente. Por ejemplo, quiero que las plazas sean un lugar para estar feliz y disfrutarlas. Por eso, arreglamos la pérgola y los baños de la plaza. No podía estar en las condiciones que estaba; es como tener basura en el living de tu casa. La plaza Ñuñoa es el living de la comuna. Mi estilo, pretende reducir los costos ya que hay un déficits de $ 3.500 millones. Por mi profesión y forma de ser yo soy un tipo que el gusta estar en terreno. La gente me ha recibido bien.

Entremos a los problemas de la comuna, por ejemplo, hay un presupuesto y un plan de salud que se rechazó en un primer momento, tenemos la tremenda desigualdad que hay en la comuna de Grecia al sur y al norte, está la clínica que sigue son poder operar, etc. Entonces, ¿qué diagnóstico hace en salud?
El plan de salud se acaba de aprobar. Al Rosita Renard le pusimos una camioneta para el traslado de los pacientes. Efectivamente, a este consultorio le falta más apoyo; pero, vamos a tener el de la Villa Olímpica que va ser de muy buen nivel y que están bastante cerca, por ahí, estamos cubiertos. El Salvador Bustos que pensábamos trasladarlo a la clínica está estancado por problemas de presupuesto. Pero, los dos consultorios hay que arreglarlos, refaccionarlos y darles un buen barniz.

¿Qué hay que hacer con la clínica?
Lo primero, es que el municipio no puede gestionarla; no podemos costear entre 80 y 90 millones mensuales. Estamos en conversaciones con un grupo de médicos que están interesados en la clínica; es como un consorcio de profesionales que trabajan en otras clínicas y que tiene los recursos para echar andar esto. Pero, todavía hay que ver muchas cosas: aspectos legales, traspasos, condiciones. Hable con ellos y puse una condición básica: que a los sectores vulnerables no se les puede cobrar y que los vecinos tengan atención preferencial.

¿Qué pasa con la clínica de aquí a octubre?, si a esa fecha sigue sin poder operar, va ser una caballito de campaña muy interesante.
Hay dos posibilidades; o la echamos andar marzo o abril –con este consorcio de médicos- o queda para la otra gestión; pero, tengo confianza que voy a seguir.

¿Cómo ve el tema educacional en la comuna?
En la comuna anda muy bien.

Hay un debate en la comuna en torno a que esa calidad se debe a la selección que hacen los establecimientos.
Acá, todos los directores tienen absoluta independencia en su manejo y cuentan con toda la confianza. No me he metido mucho al tema de la selección y sus efectos. Esta nueva gestión va tener un trabajo directo en terreno con los directos y sus establecimientos. A la calidad, queremos agregarle calidez; no la frialdad de un escritorio, hay que ir a terreno.

¿A qué se refiere con calidez?
A que los estudiantes no pueden pasar encerrados estudiando. Tienen que hacer actividades deportivas, culturales. Eso, también abre buenos caminos.

¿Cuál es su opinión de la autonomía de los directores?
Tienen bastante autonomía y es positivo.

Pero, ¿qué pasa cuando esos directores tienen una materia prima que no genera buenos resultados debido a que se trata de estudiantes vulnerables que vienen del hogar con muchos déficits?

Hay que mejorar la infraestructura de los colegios. El equipo que está trabajando con Felipe Vial está terminando de recorrer todos los colegios y van a  tener un buen diagnóstico de lo que hay y de lo que hay que hacer.

¿Qué opina de la des-municipalización?
El gobierno debería administrar los colegios que funcionan mal. Acá, los 18 colegios de la comuna funcionan a la perfección, incluso los profesores tienen incentivos por los resultados. En Ñuñoa, el tema educacional anda bien.


¿Cómo ve el tema del medio ambiente en la comuna; áreas verdes, micro basurales, etc.?
Estamos repartiendo los contenedores en la comuna. Estamos buscando unos lugares estratégicos en la comuna de poner unos containers para que la gente recicle y lleve la basura. También, estamos viendo la posibilidad de instalar en la comuna 10 campanas para reciclar vidrio.

Para que funcionen los puntos limpios vamos hacer una campaña en los colegios. En este tema hay mucha educación. Las plazas también hay que mejorarlas; sobre todo en los lugares que hay que mejorar las áreas verdes en las poblaciones y villas de la comuna. Todas esas mejoras en áreas verdes y en tener lugares bonitos y agradables, contribuye a que la gente no bote basura en cualquier lado.

Ahora, entrando a uno de los temas más candentes ¿cómo ve el tema urbano y el desarrollo inmobiliario?
La gente está muy agradecida de que se abra la puerta para conversar con los vecinos este tema. Las mesas las vamos a hacer en toda la comuna. Pero, hay que considera que todos los sectores son distintos unos de otros. Queremos que la gente participe en relación a lo que se va hacer con el Plan Regulador. Yo quiero, lo que la gente quiere y que este contenta en el lugar donde vive, sobre todo, si ha vivido tanto tiempo en un lugar.

Pero, también hay que gente que quiere vender y hay que respetar. Por eso, hay que encontrar una fórmula buena para todos. La gente se opone la construcción en altura. Mi idea es que una vez que los distintos sectores tengan claro lo que quieren, voy a tomar los antecedentes y los voy a mandar al Seremi para congelar.

¿Congelar qué, cómo?
Hay que congelar por sectores. Por ejemplo, los sectores José Domingo Cañas, Carmen Covarrubias, Suarez Mujica nunca se han dicho nada. Nosotros estamos atacando donde los vecinos se pronuncian. Tenemos que presentar estas congelaciones lo más rápido posible y para eso es fundamental el trabajo de los vecinos y digan que es lo que quieren.

Una de las mayores críticas, tiene que ver con que el desarrollo inmobiliario está terminando con la vida de barrio que ha sido por muchos años una de las características de la comuna, ¿qué entiende usted por vida de barrio, está de acuerdo con ese diagnóstico?
El mundo y la tecnología han avanzado muy rápidamente. Ya no hay donde construir por lo que hay que hacerlo en altura. Eso pasa en todos lados y también en Ñuñoa. Esto, genera una vida de barrio distinta.

La presión por vivir en Ñuñoa va continuar y eso genera presiones en distintos ámbitos, ¿qué están haciendo para la mitigación respectiva?
Hoy, tenemos 20 edificios terminados que no están habitados; lo que, va generar nuevo problemas como la congestión vial. Menos mal, que vamos a tener el metro. En todo caso, en Ñuñoa hay una población flotante de un millón de personas lo que también genera presiones urbanas y sobre los servicios de la comuna.

¿Cómo evalúa la posibilidad de hacer plebiscitos comunales para resolver problemas o distintas cosas, sobre todo, cuando usted quiere que la gente participe?
Hacer plebiscitos es lo más justo; sobre todo, para resolver los problemas del plan regulador. Pero, soy partidario de un empadronamiento de sectores –ya que cada sector es distinto- y preguntarles lo que quieren. Por ejemplo, si una manzana o sector decide algo por un 80% hay que hacerles casos. Es lógico. Uno debe actuar según lo que quiere la mayoría. Yo quiero que la gente decida. Al contrario, no se pueden hacer cambio cuando en un lugar de 60 personas que votan hay una relación de 32 a 28.

Según lo que usted dice, hacer plebiscitos es una posibilidad real, sobre todo, para el sector inmobiliario y el Plan Regulador.
Mejor hablemos de una encuesta vinculante casa por casa. Pero, tenemos que pensar en mayorías que superen el 70% para poder hacer los cambios que se solicitan.

¿Cómo ve el tema de las viviendas sociales en la comuna, es posible construirlas, es una necesidad?
No tenemos terrenos para construir. Hay alguna posibilidad con un terreno que es nuestro que está en Macul que quedó allá desde cuando se separó la comuna.


Para ir terminando, ¿cómo es su Ñuñoa ideal?
Lleno de plazas y juegos para los niños y discapacitados. Una clínica para todos. Una comuna integrada con más verde y con consultorios que sean pequeñas clínicas en los barrios. Colegios con buena infraestructura, bonitos. 

Menciono en algún momento que tiene fe en que va seguir como Alcalde más allá de octubre, eso quiere decir, por tanto, que va ser candidato, ¿cómo piensa ganar ese cupo en el sector, está dispuesto a ir a una primaria?

A una primaria no voy. El candidato del Vamos Chile soy yo.

domingo, 24 de enero de 2016

El viaje a La Araucanía y el primer round entre Piñera y Ossandón

Enero-2016

Hay, sin duda, que leer este viaje del ex presidente Piñera a La Araucanía en clave presidencial. Incluso, se podría afirmar que se trata de su primer acto, evento o gira de campaña. Fue como candidato, se movió como candidato y hablo como candidato. La sorpresa de unos y el malestar de otros fueron algunos de sus efectos de corto plazo. Nadie quedo indiferente a los pasos del ex mandatario por La Araucanía.

Su visita fue un golpe para todos. Para el gobierno, para su sector y para los presidenciables. A casi un mes de la fracasada y polémica visita de Bachelet a la zona, el presidenciable partió a una zona conflictiva e hizo todo lo que no hizo la comita presidencial de La Moneda: compartió con los ciudadanos “de a pie”, se juntó con el hijo del matrimonio Luchsinger-Mackay, con la Multigremial de La Araucanía, con víctimas de la violencia y con sus ex colaboradores. El propio Piñera afirma que la visita se debe a que en la zona “hay problemas graves” y que se “ha reunido con muchas personas para poder tener una versión, una impresión con mis propios ojos y oídos de cómo enfrentar los problemas de La Araucanía”.

Desde el entorno se dijo que el viaje estaba programa con anticipación. No obstante, tomó por sorpresa a todos: al “Chile Vamos” que busca la unidad e institucionalizar al sector, a los partidos  y a los presidenciables.

Desde Renovación Nacional hubo malestar de los presidenciables: Espina y Ossandón; mientras el primer pide “unidad” y gestos que la demuestren ya que en esa visita los parlamentarios del sector deberían haber estado, el segundo pide que “sincere” su candidatura. No obstante, ambos reconocen el legítimo derechoque Piñera tiene para moverse por Chile. Para anular el efecto, el Senador Ossandón, días después, visita rápidamente la zona para “conocer las visiones de la gente que vive ahí y generar un diálogo que permita buscar soluciones”.

Al contrario, desde la UDI recibe un espaldarazo del presidente no sólo por medio de contrastar su viaje con la visita “clandestina” de Bachelet y afirmar que Piñera “da la cara”, sino también reivindicando su derecho a ir a la zona como candidato o no, en campaña o no.

A su vez, el gobierno insiste en no usar políticamente el conflicto; no obstante, reconoce el derecho que Piñera tiene de circular libremente por Chile. Los partidos del oficialismo también critican el hecho. Pizarro –presidente DC- afirma que Piñera actúa como precandidato buscando “diferenciarse y que debe tener cuidado en hacer demagogia con un tema de Estado”.

La visita a La Araucanía es un hecho político que da cuenta de que Piñera es candidato o pre candidato y que está en campaña o en pre campaña. No obstante, el ex presidente ha dicho que entre Marzo y Abril va decidir acerca de su postulación. Este hecho, nuevamente, muestra que la decisión ya la tiene tomada y que sólo está a la espera de que los tiempos políticos y las coyunturas muestren que el momento ha llegado.

El hecho muestra, en consecuencia, que la coyuntura presidencial ya está instalada en el sector. El espaldarazo de Hernán Larraín y la rápida reacción de Ossandón dan cuenta que el tablero está en pleno desarrollo. Sin embargo, la competencia Piñera-Ossandón no es un simple enfrentamiento de dos figuras presidenciales que buscan el mejor posicionamiento, sino también que se trata –luego, de muchas décadas- de dos derechas en competencia. 

Y, cómo La Araucanía es un reducto del sector y esta cruzada por “graves problemas” políticos y económicos, se ha convertido en el lugar elegido para dar inicio a la competencia presidencial en el sector. Piñera ni Ossandón olvidan a la región.

jueves, 21 de enero de 2016

Los Neoliberales DC y el debate pendiente en la Nueva mayoría

Enero-2016

La DC está tensionada internamente entre tres almas: los conservadores, los neoliberales y los reformistas. Días después del estallido de la “coyuntura Burgos” un grupo de 26 militantes y simpatizantes de la Falange hace público por medio de El Mercurio un documento llamado “progresismo sin progreso” en el que critica al gobierno y su política y programa reformista.

No hay duda, que el documento se viene trabajando desde hace un tiempo y que en algún momento tendría que ser público. Sin embargo,  se decide transformarlo en un hecho político en una coyuntura de alta tensión entre la DC, el gobierno y la Nueva Mayoría. Sin embargo, el misil no tiene un impacto relevante sobre el gobierno ni sobre el conglomerado. Al contrario, los mayores efectos y consecuencia son al interior de la Falange.

¿Qué dice el documento progresismo sin progreso?

Comienza con una pregunta: “progresismo sin progreso; ¿el legado de la Nueva Mayoría para Chile?”

El documento se funda en un diagnóstico que instala la idea de que Chile durante los últimos 25 años fue un modelo de desarrollo político, económico y social exitoso; permitiendo, que se convirtiera en un líder regional con niveles de crecimiento que hicieron posible reducir la pobreza y mejorar la educación, la salud y los ingresos. Sin embargo, lo conseguido está en riesgo “de perderse por un diagnóstico errado y un mal diseño de políticas públicas. Para enfrentar este problema se requiere de una profunda corrección”.

Sin embargo, el Chile exitoso de la Concertación no sólo está en riesgo por el programa de la igualdad y su implementación, sino también por las irregularidades en el financiamiento de la política y por las prácticas que debilitan “la integridad de los mercados, limitan la competencia, maltratan a consumidores e inversionistas, y dañan la reputación de Chile… afectando la confianza y legitimidad en las empresas e instituciones públicas, y más importante aún, en el sistema democrático”.

No obstante, el grupo afirma que apoya “todas las reformas que impulsen el desarrollo y la justicia social”. Es más, afirma que ellas hoy son posibles gracias a lo que se hizo durante esos 25 años. Y, que para seguir en esa dirección se requiere “elevar significativamente el ritmo de crecimiento”.

En consecuencia, quieren reformas; pero, no las que se están implementando porque atentan contra el desarrollo económico y social de los chilenos. Por eso, “hacemos un llamado  a reorientar las mirada de quienes en el gobierno han preferido el apresuramiento a la calidad, y el Estado por sobre los organismos intermedios y las personas”.

Luego, el documento –una vez que ha establecido que las reformas nos les gustan “ni en contenidos ni en procedimientos”- pasa a rescatar la tradición reformista de la DC y a ponerla como un ejemplo de las cosas bien hechas. Al respecto, afirman que “la DC tiene una tradición que nos honra de políticas responsables, bien diseñadas e implementadas sin improvisaciones ni espíritu refundacional. Nuestra tradición es de transformaciones consistentes, sostenidas, incrementales… y buscando los acuerdos más amplios posibles”. Al contrario, “la Nueva Mayoría es un progresismo sin progreso, que representa un serio riesgo de estancamiento y retroceso para la democracia, los derechos ciudadanos, la igualdad de oportunidades y el desarrollo económico-social”.

Claramente hay una crítica, técnica, política e ideológica. Cuando analiza la cuestión y el rol del Estado el asunto se hace evidente. En esa dirección, critican la expansión del Estado y el que hay sectores del oficialismo que no reconocen su rol subsidiario como “un principio constitutivo de nuestra visión de la sociedad, que ha sido factor fundamental en el desarrollo” de Chile. “Creemos –afirman- en un Estado efectivo, moderno, con facultades e instituciones capaces de regular y proveer bienes y servicios públicos, con seguridad, respeto a los derechos humanos, libre competencia, protección del medio ambiente, de los vulnerables… que propicie el desarrollo… y la alianza público-privado… No queremos un Estado centralizador que coarte el aporte privado… la libertad de enseñanza”.

En esa misma dirección y en el marco de las reformas que se están implementando afirman que “el Estado nunca será capaz de lograr todo de una vez y sin costos de ningún tipo. Hoy siempre es necesario priorizar y focalizar el uso de los recursos públicos… erradicar la pobreza, la marginalidad…debe seguir siendo la prioridad. Ello implica un uso responsable y efectivo de los recursos públicos”. En consecuencia, no estamos de acuerdo “con la forma ideológica y liviana con que se han diseñado las políticas de financiamiento de la educación”… la reforma tributaria, la educacional, laboral y el debate constitucional.

Finalmente, se concentran en el rol que la DC debe jugar al interior del sistema político. En ese sentido,  autodefinen un “rol articulador” que permita el encuentro “de las mayorías del país, que buscan el desarrollo, la paz y el respeto para todos los ciudadanos. Ese fue, el espíritu que primó en  los gobiernos de la Concertación”.

En resumen, en el documento de los neoliberales de la DC hay, en primer lugar, una apología de los éxitos de la Concertación. En segundo lugar, hay un diagnóstico en que la crisis de confianza y la implementación del programa de la igualdad ponen en riesgo todos los logros de los últimos 25 años, es decir, todo lo logrado desde 1990. En esa dirección, hay que enmendar el rumbo y dejar de improvisar y hacer malas políticas públicas sin sustento técnico, con sesgo ideológico y con vocación refundacional. Este rumbo, en consecuencia, dirigido por la Nueva Mayoría nos está conduciendo a un progresismo sin progreso.

En tercer lugar, se consideran partidarios de todas las reformas que se orienten a la justicia social y fomenten el desarrollo. Sin embargo, estas no les gustan en “contenidos ni en procedimientos”; justamente, porque van en dirección contrario: tan mal hechas, no mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y están atentando contra el desarrollo que asimilan con crecimiento. No obstante, rescatan la tradición reformista de la DC en la perspectiva de que ellos si saben hacer reformas y conducir procesos de cambio.

Finalmente, entran a cuestionar el rol que está asumiendo el Estado en este nuevo ciclo político. De hecho, el proyecto de avanzar hacia un Estado de Derechos garantizados lo tensionan con la valoración positiva que hacen del Estado Subsidiario; que, sería el gran responsable del éxito de los últimos 25 años.

Los efecto de este documento o manifiesto político-ideológico tuvieron más impacto al interior de la Falange que en el gobierno o la Nueva Mayoría. Para éstos último se trata de un grupo minoritario que no está en la primera línea política ni tiene responsabilidades en la conducción del partido. Es más, las continuas tensiones y discrepancias con la DC –en casi todos los temas de agenda reformista- han generado los anticuerpos necesarios como para no sentir el golpe de “los 26”.

Sin embargo, este “menor impacto” en el gobierno –que ya tiene muchos problemas- no implica que no hubiese respuesta desde el oficialismo. De hecho, para muchos se trata de un debate que la Nueva Mayoría –incluso, sus partidos- tiene pendiente y que hay cuestiones de fondo que hay que resolver. Mayor impacto, el documento tuvo al interior de la Falange, sobre todo, de los reformistas del partido que se identifican con la “unidad social y política del pueblo”. 

El documento de los neoliberales de la DC instala al interior del oficialismo un debate político e ideológico que se ha postergado y no han podido enfrentar. A lo largo de los dos primeros años de gobierno se ha hecho evidente que impulsar un proceso de cambio requiere consensos ideológicos y programáticos mínimos al interior del oficialismo. Este es, sin duda, uno de los mayores pasivos del conglomerado. El documento de “los 26”, en consecuencia, abre un debate que tiene que terminar a mediano plazo en una depuración del conglomerado y en cada uno de sus partidos.

martes, 19 de enero de 2016

La Nueva Mayoría y la restauración conservadora

Enero-2016

Era un secreto a voces que el PS –a pesar de las resistencias internas- iba a terminar apoyando el acuerdo electoral y político con la DC para la elección de concejales. Hace unos meses, la idea era que la próxima municipal fuera enfrentada al interior del oficialismo en un inédito esquema de alianzas: tres listas y un nuevo eje dominante.

Los partidos del conglomerado se reagrupaban en tres listas de concejales: la DC con los radicales, el PS con el PPD y el PC con el MAS y la Izquierda Ciudadana. A su vez, se instalaba un nuevo “eje dominante”  conformado por el pacto PS-PPD que fortalecía el polo progresista del conglomerado. Sin embargo, en un par semanas el escenario cambio radicalmente.

¿Qué determina este cambio?

Tres hechos modificaron el panorama. El primero, es el voto político que aprueba la DC en el Consejo Ampliado de principios de noviembre en el sentido de pactar con el PS una lista de concejales. El segundo, tiene que ver con el hecho de que la coalición, el gobierno y su proyección más allá de esta gestión se han ido debilitando fuertemente en las últimas semanas. Y por último, los cálculos electorales que muestran cuáles son los mejores rendimientos para lograr la mayor cantidad posible de concejales.

Estos hechos que presionan y condicionan el giro político al interior del conglomerado surgen a partir de tres preguntas que la coyuntura instala: ¿cómo hacer que la DC no se sintiera “arrinconada” y se comprometiera con el gobierno y la coalición?, ¿cómo se fortalece el gobierno en una coyuntura compleja? y ¿cuál es la fórmula electoral más adecuada para el mejor rendimiento electoral?

De este modo, en un abrir y cerrar de ojos se modificó un esquema interno de alianzas que apuntaba a que el péndulo del poder al interior de la Nueva Mayoría se instalara a la izquierda con el consiguiente debilitamiento de la DC y con los riesgos de debilitar los apoyo al gobierno y de proyectar una coalición reformista.

¿Qué implica políticamente este hecho?

Lo más relevante, no es que se compita en dos o tres listas de concejales, sino que se articula –desde el socialismo han dicho que no- el eje PS-DC que ha sido el lugar desde donde se ha conducido el programa de centro-izquierda desde los noventa. De este modo, se neutraliza el transito del eje dominante PS-DC al PS-PPD; y, se vuelve al esquema de la moderación y consenso que caracterizó los veinte años de concertación democrática.

Este esquema es, de algún modo, un retorno a la moderación conservadora, al progresismo neoliberal y al rol centrista de los socialistas. En efecto, este acuerdo viene a moderar las tendencias reformistas y puristas de la Nueva Mayoría. Este acuerdo viene a dar por terminado el ciclo reformista de Bachelet. Este acuerdo viene a neutralizar y a debilitar las fuerzas progresistas del socialismo y de la Falange.

Este acuerdo, en definitiva, viene a instalar los equipos políticos que van a conducir –sí, es que hay- la segunda fase reformista; es decir, el pacto PS-DC viene a generar las condiciones políticas, ideológicas y electorales para el retorno de la vieja concertación en la conducción de la Nueva Mayoría. El retorno de Lagos y las opciones de Insulza, Walker o Burgos son el reflejo de una tectónica del poder que ha comenzado el camino a su lugar natural: La Moneda.

¿Qué pasa con las reformas?

La situación económica y política del país genera un impulso regresivo para la agenda reformista. Es decir, luego de terminado el ciclo Bachelet comienza una fase que va estar centrada en el crecimiento, en estabilizar las reformas del primer ciclo de la Nueva Mayoría -tributaria, educacional y laboral- y en conducir el proceso constituyente. Si bien, la agenda de transformaciones estructurales no está agotada –sobre todo, en los enclaves neoliberales del modelo- no será un tiempo para más reformas ni para más presión financiera sobre el Estado. Se abre, por tanto, un ciclo de moderación que va estar conducido por Piñera o por un socialista.

Sin embargo, la proyección de la Nueva Mayoría requiere del lubricante del cambio. De hecho, el conglomerado tiene en su ADN la voluntad transformadora de todas aquellas estructuras e instituciones que generan desigualdad y exclusión. Por ello, una segunda fase no se puede llevar adelante sin una agenda de cambios que le siga dando sentido político al proyecto reformista. En consecuencia, tendrá que existir algún tipo de transacción entre las dos almas del oficialismo como la única forma de seguir avanzando unidos.

La gran lección del período.

La gran lección de este gobierno es que una gestión que impulsa una agenda de transformaciones para la inclusión –en el marco de una sociedad neoliberal- no sólo necesita de una conducción política clara, ordenada y coordinada, sino también de mayores grados de cohesión política, ideológica y programática. Esto es, justamente, la mayor carencia y debilidad del oficialismo. Ese es, su mayor pasivo.

En consecuencia, la proyección de la Nueva Mayoría bajo la conducción de los moderados requiere para ser eficiente coherencia ideológica y un fuerte compromiso programático. Por ello, para lograr ese objetivo se requiere una depuración del conglomerado en el sentido de que no pueden seguir conviviendo en un mismo gobierno sectores conservadores, neoliberales y progresistas. Son tendencias, sin duda, incompatibles. El pacto PD-DC retarda estas definiciones.

No se trata, finalmente, de desconocer el hecho de que un proceso de cambios sociales –“estructurales” como le llaman- requiere –así lo demuestra la experiencia- de la unidad política y social de la centro-izquierda. Ese, por tanto, no es el dilema; al contrario, lo que el conglomerado requiere son definiciones programáticas e ideológicas al interior de cada partido que generen un pacto político más homogéneo y que hagan posible avanzar en una agenda de cambio con coherencia y fuerza política. 

Ha llegado, por tanto,  el momento de la depuración de la Nueva Mayoría no sólo para defender las reformas estructurales de este gobierno, sino también para seguir impulsado los cambios que la agenda de la igualdad demanda aun cuando sea bajo dirección moderada.

viernes, 15 de enero de 2016

Conversando con el Concejal Víctor Caro

Enero-2016

Conversando con Víctor Caro, Concejal Ñuñoa

Tuvimos una entretenida entrevista con el concejal Víctor Caro. Sin duda, un político local con proyecciones y ganas de mejorar la calidad de vida de los vecinos. Luego de una larga trayectoria y de una amplia experiencia social, política y electoral, espera en las próximas semanas tomar importantes decisiones. Sin duda, debe ser el político local que más experiencia tiene en campañas y trabajo operativo electoral. Como dijo un compañero de concejo, sin duda, es un tipo valiente. En el transcurso de esta conversación me daba la impresión que estaba hablando con un político de izquierda y no de derecha.

¿Cómo te vinculaste con la política?
Desde muy chico empecé a participar en las campañas. Era un muchacho de barrio de Ñuñoa a fines de los ochenta que en la feria veía a los distintos candidatos haciendo campaña; al principio, me acerque a la DC ya que en esa época estaba Gutemberg Martínez, también conocí a Raúl Fernández que era PPD; así comencé, ayudando en las campañas a repartir folletos y participando en cuanta actividad había. Luego me vincule con Sabat que en esa época inauguraba muchas cosas –multicanchas, centros, etc-; yo iba a todo lo que podía. Después lo iba a visitar a la municipalidad. Así, empezó una amistad un poco paternal.

Pero, ¿cómo entraste a la política más militante?
En mi colegio –Brígida Walker- estuve en el centro de alumnos y en la Feses representando a Ñuñoa. A principios de los noventa todavía no era militante ya que me identificaba más como un líder social. Luego, cuando cumplí 18 años entre a Renovación Nacional. Pero, sólo hace unos 8 años empecé a involucrarme más en el partido y a postular a los cargos internos como consejero regional, presidente comunal, distrital.

En todo este recorrido, ¿qué te motivo para entrar a la política?
Yo soy de Ñuñoa de nacimiento. La motivación nace porque yo vivía en un sector popular –Bremen con Emilia Tellez- que era conocido como el cartel de la droga y veía como mis amigos se convertían en drogadictos o traficantes. Entonces, opte por el otro camino: el de ayudar a los demás. Así, fui presidente de la organización juvenil más grande de la comuna que contaba con más de 1.000 socios y empecé a postular a proyectos y a crear “Fuerza Joven”. En el 2008 tome la decisión de empezar a postular a cargos al interior del partido y a analizar la posibilidad de ser concejal. Era, el camino natural luego de muchos años de trabajo en el mundo social. Había que dar el salto. No sólo conocía la comuna por el trabajo social y político que estaba haciendo, sino también porque era funcionario municipal desde mediados de los noventa en distintas instancias: juventud, adulto mayor, Dideco. Estaba muy involucrado en la realidad local.

Entonces, ser concejal era el camino natural.
Sí. Como te decía conocía mucho lo que pasaba en Ñuñoa; pero, no me parecía bien que algunos sectores de la comuna fueran postergados como ocurre con el “patrio trasero” que es como llamo de Grecia al sur. Me pareció que desde el concejo podía influir para que los sectores populares de la comuna también tuvieran apoyo municipal. Es muy necesario que los concejales estén completamente vinculados al mundo social de la comuna. No siempre pasaba. Por ello, era necesario estar ahí.

¿Cómo evalúas tu trabajo como concejal?
Tengo mucha motivación para hacer cosas. Creo que he sido un aporte y algunas ideas han sido tomadas en cuenta: viviendas sociales, bicicletas públicas, etc. He puesto mi granito de arena. Estoy satisfecho con lo realizado. Pero, no hay que olvidar que nuestras funciones son muy limitadas y que para hacer cosas no se cuenta mucho con el apoyo del municipio.

Entremos al diagnóstico de la comuna, a tu juicio ¿cómo vez el tema educacional?
Hemos hecho un buen trabajo en algunos colegios. Volvemos a lo mismo Grecia al sur y Grecia al norte. Algo tiene que ver con esa realidad el hecho de que el ministerio entrega recursos según número de alumnos. Hay un déficit en los colegios técnicos que es donde van los jóvenes más pobres. Han sido un poco abandonados por el municipio. No le hemos dado recursos para mejorar sus maquinarias, para que se puedan desarrollar técnica y profesionalmente. El Brígida Walker y él República de Argentina han salido adelante por la propia gestión de sus directores y de la Corporación.

¿Qué opinas de la autonomía de los directores de colegio?; te lo pregunto, porque hay personas del ámbito local que no les gusta y prefieren mayor centralización; pensando, que con ello se logra un proyecto educacional más comunal.
Apoyo la autonomía 100% porque permite manejar los propios ritmos y es más fácil implementar un proyecto educativo ya que cada colegio tiene su propia realidad. Cuando se centraliza se pierde la particularidad de lo que ocurre en cada establecimiento. Ha sido bueno que los directores hagan sus propios programas, que busquen sus recursos y los inviertan en lo que necesitan. De hecho, ellos ven el día a día.

También, es ampliamente difundida la idea de que el éxito –medido en puntajes- de algunos colegios de la comuna se debe a la selección que hacen, ¿qué opinas?
No apoyo la selección. No me parece que un niño o joven quede afuera de un buen colegio porque le faltó una o dos décimas. Es obvio, que cada director se quiere llevar a los mejores; pero, hay que darles a los jóvenes la oportunidad de superarse. Quizás, la selección no debe ser tan rigurosa; con un cinco que se pueda entrar a un colegio basta y sobra.

Si tú fueras Alcalde, ¿qué enfoque le darías a la educación?
En primer lugar, espero que la reforma no nos quite los colegios municipalizados. Las comunas que lo han hecho bien deben seguir con esa administración.

¿Qué diagnóstico haces en salud?
Está bien; pero, prefiero un sistema igualitario en el sentido de que llegue a los dos sectores de la comuna de forma pareja. Por eso, se rechazó en primera instancia el plan comunal de salud…

¿Por qué?
Por la segmentación que generaba en los recursos para cada sector. Pero, lo aprobamos con los anexos que pedimos. Es obvio que el Salvador Bustos tiene más recursos porque atienda más gente; pero, también es cierto que hay que mejorar el equipamiento, la atención y la infraestructura del Rosita Renard.

Evalúo bien la gestión de salud en el sector primario. Pero, no me está gustando lo que está pasando en la administración porque hay muchos directores que llevan muchos años en el cargo; eso, no es bueno porque la motivación se va perdiendo y se dejan de hacer cosas por la comunidad.

A tú juicio, ¿qué hay que hacer con la clínica llamada “elefante blanco”?
Debe volver a su idea original; es decir, entregarla a un privado en concesión o al Estado a cambio de prestaciones a la comunidad.

Pero, ¿por qué insistir en una fórmula que ya fracasó?
Quizás el proyecto fue mal negociado. Hay que hacer nuevamente el intento en esa dirección. Para el municipio es muy alto el costo mensual de mantención que son como 1.100 millones. El municipio no lo puede gestionar.

Y tu opinión para una Farmacia Popular.
Estoy de acuerdo y lo dije en el último concejo. De algún modo en Ñuñoa tenemos una. Pero, no en un lugar físico. Cuando una persona necesita un remedio caro, el municipio se lo compra a menor precio –por medio de un vaucher- debido a que tenemos un convenio con la SalcoBrand.

Pero, ese modelo que mencionas no es lo mismo que lo que se conoce como Farmacia Popular.
Claro, es distinto. Pero, yo apoyo la Farmacia Popular sobre todo porque los precios son más dignos para la gente.

Pasemos al tema del desarrollo inmobiliario. Se sabe, que es un tema muy candente y complejo; ¿cuál es tú opinión y cómo vez el problema?
Cuando estaba Sabat, mi propuesta siempre fue congelar –un año sería ideal- y buscar la opinión de profesionales del tema y de la comunidad. Yo mismo he vivido los problemas que surgen cuando te plantan un edificio al lado de tú casa. Pero, siempre he tenido la idea de congelar y proteger el patrimonio urbano. Pero, también hay que hacer esfuerzos por cambiar el regulador de Santiago; ese, es el gran problema.

Una de las mayores críticas es que el desarrollo inmobiliario destruye la vida de barrio; ¿cuál es tu opinión?; ¿qué entiendes por vida de barrio?
Totalmente. Se pierde el contacto con el vecino, el compañerismo, la amistad, la solidaridad con los vecinos y la posibilidad de hacer cosas en el barrio. El desarrollo inmobiliario destruye esa vida. Pero, no en todos los barrios se puede hacer esa vida porque los barrios son distintos. Por ejemplo, en mi barrio se podía jugar a la pelota en la calle y se podía conocer la vida y los problemas de los vecinos. Hay que parar el plan y defender todos los barrios que nos van quedando. En los ejes que construyan todo lo que quieran. Soy de la idea de que en los interiores de la comuna se construya con una altura máxima de cinco pisos.

En relación a la vivienda social se sabe que en la comuna hay allegados y por tanto hay déficit habitacional. ¿Qué opinas de que se haga algo en ese sentido?
Comercialmente no es viable. Hoy, no veo paños o espacio para poder construir. En un momento pensaba que se podía hacer en la columna del barrio San Eugenio.

Te hago la pregunta de otro modo: ¿Ñuñoa necesita viviendas sociales?
Sí.

Entonces, ¿por qué se necesita?, ¿porque hay que renovar viviendas muy viejas o porque hay déficit?
Por todo. Hay que renovar, de hecho, en mi ex barrio todavía hay casas de adobe; en este caso, es por seguridad. En el otro sentido, hay casas en que viven hasta 10 personas –estoy pensando en la Exequiel González Cortes-. Es una necesidad. Pero, siendo realista no veo lugares donde.

Ahora, ¿qué diagnóstico haces del medio ambiente?, te lo preguntó en dos direcciones en términos de áreas verdes y basura.
Si bien de Grecia al sur hay poco verde, están los mejores parques que están llenos los fines de semana –como el parque Santa Julia, San Eugenio-. Los micro-basurales existen, pero son un problema de educación. Hay que educar a la gente. Yo, fui el que pedí los contenedores grandes para la Rosita; pero, se llenan y la gente sigue botando la basura en la calle. Hay que respetar los horarios en que pasa el camión recolector. Las Encinas es un lugar donde hay mucha basura en la calle; sobre todo, al frente de la Rosita. Guillermo Mann también es complicado.

En las zonas populares hemos hecho muchos esfuerzos poniendo más contenedores, aumentando la frecuencia en que pasan los camiones recolectores. Es un tema muy complicado. Hay que educar a la gente; la gente debe saber que no es lo mismo botar un colchón que un tarro.

¿Cómo vez el tema de la seguridad ciudadana?
Cómo municipio no podemos hacer mucho. No podemos hacer detenciones. Necesitamos mayor dotación y apoyo de Carabineros. Como municipio lo que más podemos hacer son prevenciones, poner más luminarias o más cámaras de televisión; sobre todo, en los sectores conflictivos como en el metro, Grecia con Macul, Bustamante con Irarrázaval, Plaza Egaña.

Hay algún tema que te gustaría mencionar en relación a los problemas de la comuna.
El tema del emprendimiento porque apoya a los jóvenes, a las mujeres, al adulto mayor, a las dueñas de casas. Hay que darle más importancia…

Es decir, el municipio no lo hace bien en ese tema.
Lo dejamos de lado. Una de mis propuestas es darle más importancia. El DIDECO tiene que darle énfasis a ese tema; de hecho, tiene que ver con las personas y sus brazos son el Fomento Productivo, Sernac, etc. Para mí, DIDECO es el brazo político de un municipio. Hay que volver a levantar el emprendimiento en la comuna. En algún momento tuvimos una incubadora de proyectos que se podría recuperar.

Entremos a la política. Al principio mencionaste que tuviste una relación un poco “paternal” con Sabat que duró muchos años; entonces, ¿hay sabatismo?, ¿qué significa?
Para mí, “sabatismo” es un grupo de personas de diferentes barrios que creyó en el proyecto de Pedro Sabat y que de modo desinteresado y desde muy joven lo apoyamos en todos sus desafíos desde el ’89 hasta el 05 de octubre cuando dejó el municipio.

Entonces, ¿ya no existe el sabatismo?
Para mí, el verdadero sabatismo no existe. Pero, siempre van a  seguir algunos seguidores. Pero, los que políticamente lo apoyamos en todo se acabó el 05 de octubre.

¿A qué te refieres con el “verdadero sabatismo”?
El verdadero sabatismo son las personas que lo apoyamos en todo y en todas las campañas que en esa época eran muy duras. Hicimos todo por su proyecto: la logística, en la calle, la propaganda, en la feria, le hacíamos la campaña, peleábamos, en fin, a esa gente me refiero con sabatismo.

O sea, ese sabatismo está muerto ¿porque esa gente ya no está?
El culpable del quiebre de la centro-derecha en Ñuñoa tiene nombre y apellido. No es justo que habiendo mucha gente que trabajo en el “sabatismo” durante años no haya quedado como el sucesor de Sabat y se haya optado por una persona que apenas llevaba dos años como concejal.

¿Qué era Sabat para este grupo?
Un líder. Cuando estaba en la calle era un tipo ejecutivo y solucionador de problemas.

Pero, para algunos era un liderazgo autoritario, medio “patrón de fundo”, ¿cuál es tú visión?
En el último tiempo se puso autoritario; como desde el 2008 y ahí están los resultados en la votación. Su votación fue disminuyendo porque se empezó a poner personalista y a escuchar a gente de su círculo; dejando de lado, a ese grupo de incondicionales que le hacían las campañas. Su baja electoral coincide con el debilitamiento de ese grupo.

Entonces, ¿tiene alguna posibilidad de renacer ese sabatismo?
Sí; sobre todo, si él quiere aportar. En ningún momento el municipio ha dejado ser de derecha; él, nos ve como sus enemigos. Podría renacer en la medida en que no siga escuchando a la gente con la que se relaciona hoy y que fueron la causa de los que ocurrió con su votación.

Según lo que dices, el sabatismo es un grupo de personas que trabajo con y por el “proyecto Sabat” y que la causa de su baja electoral se debe a la ruptura entre el ex alcalde y ese grupo, entonces, ¿en qué consistía ese proyecto?
Cuando hablo de sabatismo hablo de personas y no de una ideología. Un proyecto se preocupaba de los más vulnerables, de la comuna; en resumen, de todo lo que realizó. De hecho, hizo buenos proyectos. Pero, siento que dejo de lado a los que siempre estuvieron a su lado y que hoy identifico como “tontos útiles”.

¿A quiénes te refieres?
Yo mismo. También, a dirigentes vecinales, directores, profesores. Es un mundo amplio que se empezó a quebrar desde el 2008. Nuestros mismos dirigentes se fueron alejando. Por eso, hemos ido perdiendo en el último tiempo todas las Juntas de Vecinos. Desde esa época se perdió la mística, la motivación y empezaron muy malas prácticas. De hecho, yo denuncie esas malas prácticas que había en las organizaciones comunitarias.

Según tú análisis, ¿por qué estuvo a punto de perder en la municipal del 2012?
Porque dejó la calle en el 2008 y comenzó a escuchar a otra gente. En la elección, no se hizo el trabajo que se hacía en otras campañas. No se trabajó como correspondía y como lo hicimos en muchas campañas.

En este escenario, ¿qué hará Víctor Caro para la reconstrucción de la derecha local?
Yo voy a la reelección y en este momento estoy como independiente. Pero, estando afuera de un partido todo se hace más difícil. No estoy diciendo que voy a volver a Renovación Nacional; aunque, en el partido me quieren. De hecho, fui Vicepresidente Metropolitano.

¿Por qué renunciaste a RN?
Por presiones. Pero, mi partido nunca me presiono en mi toma de decisiones. El partido siempre estuvo al margen de este conflicto lo que fue un error. Si el partido se involucra, la división no hubiese sido tan fuerte. Yo renuncie por el tema local y por defender mi postura. Ahora, soy libre y puedo ir por dónde quiera.

¿A qué te refiere con “dónde quiera”, irás como independiente, por Amplitud, he escuchado de otras opciones?
Con Amplitud, no. Tengo buenas relaciones con ellos a nivel comunal. No tengo nada decidido. En Marzo tomaré la decisión.

¿A qué decisión te refieres?
A ir como independiente o en un pacto. No sé todavía.

Mencionaste que para tener fuerza hay que estar en un partido, ¿piensas volver a Renovación Nacional?
Hoy, soy independiente. No me refiero necesariamente a eso.

Al resumir tú larga trayectoria social, política y electoral y considerando que empezaste muy chico en estas lides y que has ido quemando etapas, no será que te empiezas a preparar para ser alcalde.
Me gustaría ser candidato. Yo me considero un líder social que quiere aportar en todo lo que pueda. Ya lo dije; si Zarhi se baja, estoy dispuesto a competir. Es más, estoy dispuesto a una primaria con Benavides. Pero, como se sabe, Zarhi hasta el final; por lo que, no habrá primarias.

¿Cómo vez el apoyo del sector a Zarhi?
Yo creo que nos van apoyar desde el piñerismo al ossandismo. Pero, de aquí a Marzo tenemos que tener unidad.

Según lo que dices, ¿Benavides se baja? y acaso, también crees que el sabatismo se va entregar tan fácilmente
Yo lo invito a bajarse. Además, sabatismo somos  los ñuñoinos. No es nada personal con él. Simplemente, Benavides no prendió en Ñuñoa.

Entonces, todo indica que Zarhi será el candidato único del sector.

Sí. Sin propaganda ni campaña sacó la primera mayoría en concejales. Además, tiene la primera mayoría en los sectores populares de la comuna que votan en el estadio nacional. También, tiene buena votación en el sector norte y oriente de la comuna. Mi experiencia en campaña me dice que Andrés Zarhi  por su trayectoria llega al adulto mayor, a los profesionales, al ABC1, a los sectores populares.

* Entrevista realizada originalmente para el medio local Ñuñorktimes.

miércoles, 13 de enero de 2016

El pacto PS-DC debilita la agenda reformista

Enero-2016

La idea general hace unos meses era que la próxima municipal fuera enfrentada al interior del oficialismo en un inédito esquema de alianzas. Todo indicaba que se avanzaba a la configuración de tres listas de concejales: la DC con los radicales, el PS con el PPD y el PC con el MAS –de Navarro- y la Izquierda Ciudadana -de Sergio Aguiló-. La novedad no sólo estaba en el número de pactos, sino también en que el “eje DC-PS” que sustento políticamente la vieja concertación había, definitivamente, llegado a su fin. El eje PS-DC “no existe” se había escuchado en innumerables ocasiones durante los últimos años. De este modo, se instalaba como “eje dominante” el sub pacto PS-PPD.

Sin embargo, y como la política es dinámica y siempre está pensando en el futuro, las intenciones y las voluntades comenzaron a cambiar radicalmente desde principios de noviembre. Tres hechos modificaron el panorama.

El primero, es el voto político que aprueba la DC en el Consejo Ampliado de principios de noviembre en el sentido de pactar con el PS una lista de concejales. El segundo, tiene que ver con el hecho de que la coalición, él gobierno y su proyección más allá de esta gestión se han ido debilitando fuertemente en las últimas semanas. Y por último, los cálculos electorales que muestran cuáles son los mejores rendimientos para lograr la mayor cantidad posible de concejales. Para el PPD no era una buena fórmula pactar con el PS.

El diagnóstico era evidente y contundente: la DC debía romper el aislamiento y el miedo a la orfandad al interior del oficialismo, el gobierno y la coalición necesitaban fortalecer sus compromisos y los partidos debían buscar el mejor rendimiento electoral posible. Las preguntas políticas, por tanto, eran: ¿cómo hacer que la DC no se sintiera “arrinconada” y se comprometiera con el gobierno y la coalición?, ¿cómo se fortalece el gobierno en una coyuntura compleja? Y ¿cuál es la fórmula electoral más adecuada para el mejor rendimiento electoral?

El resultado lo conocimos hace semanas: se reproduce con algunas variantes el esquema de las  municipales del 2012: dos listas: PS-DC y PPD, PC, PR. La variante, no sólo se relaciona al rol que va jugar el MAS y la Izquierda Ciudadana, sino también a la posibilidad de pactar con otros sectores de la izquierda progresista bajo una modalidad a definir.

 Este acuerdo instala dos preguntas: ¿a qué se compromete la DC con este acuerdo?: ¿a competir en la primaria?, ¿a seguir apoyando un socialista para conducir el ejecutivo?, ¿a seguir formando parte de un conglomerado con una agenda de reformas contra neoliberales?, ¿a seguir apoyando al gobierno, hasta el último día?  A su vez, ¿a qué se compromete el socialismo?: ¿a “subsidiar” a la DC?, ¿a moderar las reformas?, ¿a respetar “los matices”?, ¿a aceptar ajustes a la reforma laboral?, ¿a evitar arrinconamientos?

Sin embargo, independientemente, de las alianzas electorales internas que se configuren ya sea en dos o tres listas, el hecho político relevante es el acuerdo político-electoral entre la DC y los socialistas.

¿Qué implica este acuerdo?

Las características de la coyuntura condicionan fuertemente el acuerdo. Hoy, en un escenario complejo con una DC tensionada internamente y dominada por la lógica de “los matices”, el gobierno necesita fortalecer sus apoyos y el conglomerado requiere unidad, equilibrios y compromisos con el programa. El pacto PS-DC, por tanto, es la fórmula para asegurar estos objetivos.

De este modo, la DC reduce los incentivos para tensionarse con el gobierno y la coalición y aumentan las posibilidades de proyectar -más allá de este gobierno- el conglomerado y la agenda de transformaciones. Para lograr este objetivo, el PS se ha convertido en un partido de centro al interior de la coalición que busca articular, conducir y moderar. El PS ha debido frenar sus tendencias progresistas. A su vez, la DC se quede en el inmovilismo sin poder resolver sus tensiones internas que se expresan entre los progresistas y los sectores conservadores y neoliberales.

Sin embargo, el encuentro PS-DC no sólo se funda en consideraciones tácticas y coyunturales, sino también en consideraciones estratégicas e históricas que han ido perdiendo validez. De hecho, el relato que se ha construido afirma que el pacto político y electoral entre la DC y el PS es la condición para la gobernabilidad en un escenario de transformaciones. Es, por tanto, la centro-izquierda la única fuerza política viable para impulsar transformaciones en la sociedad chilena. La ruptura de septiembre de 1973, la recuperación, la transición, la estabilización, la consolidación democrática y la puesta en marcha de una agenda de “transformaciones estructurales”, son ejemplos de lo exitoso que ha sido el encuentro social y político entre los socialistas y la DC.

¿Qué efectos genera el pacto PS-DC?

Era un secreto a voces que en las bases del PS y en varios regionales no había interés político ni electoral de pactar con la DC. En dos meses se hizo un trabajo de joyería que permitió que los socialistas –de mala gana- aprobaran un acuerdo electoral que no estaba en su horizonte hace apenas dos meses. Hubo, finalmente, acuerdo a pesar de que la Falange –por lo menos en términos públicos- no se comprometió a primarias presidenciales ni a renunciar a la primera vuelta como había sido solicitado por el PS. Tampoco, los socialistas pudieron alinear a la DC con la reforma laboral. Los socialistas ganan y pierden. Este acuerdo neutraliza y debilita las fuerzas progresistas del socialismo y de la Falange.

Si bien, el pacto PS-DC es la mejor opción político-electoral para la coyuntura, se trata de una decisión que da cuenta de las debilidades, confusiones y fragilidades del conglomerado. El pacto PS-DC es un retroceso en el proceso de transformación en el Chile de la nueva fase. El pacto PS-DC frena las potencialidades progresistas de la Nueva Mayoría. El pacto PS-DC, en consecuencia, viene a neutralizar y postergar las decisiones estructurales que los partidos de la Nueva Mayoría deben tomar en torno a las diferencias y tensiones ideológicas y programáticas que existen en su interior y que generan los conflictos en el oficialismo.

¿De qué decisiones se trata?

La gran lección de este gobierno es que una gestión que impulsa una agenda de transformaciones para la inclusión –en el marco de una sociedad neoliberal- no sólo necesita de una conducción política clara, ordenada y coordinada, sino también de mayores grados de cohesión política, ideológica y programática. Esto es, justamente, la mayor carencia y debilidad del oficialismo. Ese es, su mayor pasivo.

En consecuencia, la proyección de la Nueva Mayoría requiere para ser eficiente coherencia ideológica y un fuerte compromiso programático. Estas condiciones, por si mismas, van a genera mayor disciplina y coordinación. Sin embargo, el pacto PS-DC no permite resolver estas contradicciones porque retarda la depuración ideológica del conglomerado al permitir que en su interior sigan coexistiendo sectores conservadores, neoliberales y progresistas y porque debilita las fuerzas progresistas de ambos partidos.

El pacto PS-DC logra salvar la coalición a corto plazo; pero, debilita la proyección del conglomerado y la agenda transformadora a mediano y largo plazo.