domingo, 16 de diciembre de 2012

La depredación de los recursos del mar


Diciembre-2012
Los recursos del mar han sido depredados por los actores del negocio. La baja en la  cantidad de Jurel, Merluza, Congrio, Anchoveta y/o Sardina común a disposición del mercado –“biomasa disponible”- son la señal más tangibles de que la “captura de los recursos hidrobiológicos” ha sido regida por una práctica que no se ajusta a los patrones de sustentabilidad que en su momento busco la “ley corta” del 2002. Como es obvio, esta nueva ley también tiene entre sus objetivos la tan ansiada sustentabilidad.

A mi entender, tres son los factores que explican la depredación de los recursos del mar. En primer lugar, una política pública que entrega al mercado el uso y abuso de los recursos naturales; en segundo lugar, la baja capacidad fiscalizadora del Estado; y en tercer término, la baja conciencia “ambiental” de los propios actores del mar –industriales y artesanales- que reconocen en privado que muchas veces han sacado más de lo que les corresponde. En definitiva, modelo de desarrollo –en el que el Estado tiene un rol subsidiario- y acciones depredadoras de los actores del mercado pesquero conspiran contra la sustentabilidad del recurso.

La nueva ley de pesca llega a puertos en esos días. La discusión ha sido larga e intensa. Dos han sido los objetivos generales de la normativa; sustentabilidad de los recursos pesqueros y definición y distribución de las cuotas: En definitiva, cuánto se puede capturar, quiénes pueden capturar, dónde se puede capturar y por cuánto tiempo se podrá capturar. El Estado define las reglas del juego y se retira del negocio; sólo se remite a fiscalizar, promover el negocio –desde la subsidiaridad- y recibir su “parte de la torta” que –digámoslo- es muy menor en relación el total de lo que genera el mercado pesquero.

La depredación de los recursos hidrobiológicos comienza con el modelo neoliberal que genera una relación perversa con la naturaleza, el medio ambiente y la biodiversidad. En efecto, el modelo de desarrollo se basa en la alienación del hombre respecto de la naturaleza y en la dominación sobre ésta. El elemento que hace posible este tipo de relación es la ideología del crecimiento ilimitado como condición para el desarrollo y el bienestar. En este contexto, sólo vale crecer y expandir el valor económico de las economías nacionales. Cuando no hay crecimiento se habla de crisis. Por tanto, hay que crecer y crecer. La producción, por tanto, no se puede detener. No puede haber olor a crisis. Los recursos naturales son elementos básicos para la producción capitalista. Por tanto, la presión que se hace sobre ellos tampoco se puede reducir ni eliminar. La consecuencia directa es una forma de explotación no sustentable de la naturaleza y sus recursos.

En ese contexto los recursos del mar son uno de los sectores en los que se observa la explotación no sustentable del recurso; sobre todo, desde mediados de los setenta con la liberalización económica y la modernización de la actividad pesquera. De este modo, se extrae más cantidad de lo que la capacidad biológica de cada recurso tiene para ofrecer durante un determinado período. Una de las señales que muestran este fenómeno son las caídas anuales que se observan en la cantidad de los recursos capturados. Ellas pueden ser de corto plazo, de un año a otro; o de tendencia cuando la baja es sostenida a lo largo de varios años.

Para entender este problema hay que analizar las estadísticas de captura en términos de tendencias. De ese modo, veremos cómo cada cierto tiempo las capturas disminuyen –bajan- con respecto a una fecha determinada. Por ejemplo, ocurrió cuando las capturas globales bajaron de 6.3 a 3.8 millones de toneladas entre el ’97 y el ‘98; o cuando bajaron de los 6 a los 3.7 millones de toneladas entre el 2004 y 2010; o cuando observamos la baja de 8 millones de toneladas en el ’94 a los 4.4 del año pasado. Se espera para el 2012 una captura global inferior a los tres millones de toneladas. Sin duda, el ritmo de la captura ha aumentado de manera intensa y acelerada. Al mismo tiempo, el agotamientos de los recursos a manifestarse con similar intensidad.

Al analizar las cifras en el mediano y largo plazo vemos como los recursos del mar han sido sometidos a una fuerte sobre explotación. En los cuarenta se capturaba en torno a las 60 mil toneladas anuales; a mediados de los noventa se llegó al peack de 8 millones de toneladas; en el 2009 se llegaba a 4.5 millones de toneladas y en el 2010 a 3.7 millones de toneladas. En 70 años –entre 1941 y el 2009- la expansión de las capturas no sólo ha sido gigantesca, sino también se ha ejercido una  gran violencia sobre el recurso pesquero. Sin embargo, la brutalidad ha surgido de mediados de los setenta e intensificado desde los noventa. Las cifras muestran como ha operado la depredación del recurso.

El fuerte aumento de las capturas pesqueras comienza en los sesenta e intensifica desde mediados de los setenta con la implementación de la revolución neoliberal. Desde es fecha hasta los noventa las capturas aumentan de manera significativa en el contexto de la modernización, industrialización y liberalización del mar. 

Luego, desde el noventa y durante los gobiernos de la concertación democrática hay una tendencia a la profundización de lo venía ocurriendo en el mediano plazo desde mediados de los setenta y en el largo plazo desde principios de los sesenta. La depredación de los recursos del mar es un proceso largo que encuentra raíces en los sesenta. Por ello, se plantea la hipótesis de que la ley de pesca y acuicultura de 1989 no genera las condiciones institucionales para la sobre explotación del mar; al contrario, ella institucionaliza un proceso que venía manifestándose desde hace varias décadas.

En el largo plazo observamos que en las décadas del ’40, del 50’ y del 60’ se capturaron recursos por 407 mil toneladas, 1.6 millones y nueve millones de toneladas respectivamente. En efecto, durante esos 30 años –entre 1940 y 1969- la captura de los recursos del mar llegó a 11 millones de toneladas. Hoy, esa cifra se hace en tres años. Es más, en 20 años –entre 1940 y 1959- las capturas sólo llegan a dos millones de toneladas.

En esas tres décadas se observa una tendencia a la expansión de las capturas totales. No obstante, nunca hubo crisis de “stock del recurso”. En esa época el recurso nunca fue escaso. Las bajas eran casi inexistentes y de bajo impacto. El alza muestra que desde 1940 la expansión de las capturas es sostenida sin las habituales bajas de hoy. En efecto, 1945 las capturas llegaban a las 60 mil toneladas; en 1950 a las 87 mil, en el ’55 a las 214 mil toneladas y en el sesenta a las 339 toneladas. La expansión sigue en los años siguientes. Así, en 1964 se llega a una cifra record de 1.1 millones de toneladas.

Entre 1941 y 1964 las captura pesquera llegó a 5.4 millones de toneladas; es decir, desde el noventa la captura de 24 años se hace en un año. Si eso, no es sobre explotación, ¿qué es?

Desde mediados de los sesenta se consolida y profundiza el alza en las capturas. Entre esa fecha y 1973 se llega a una pesca de 10 millones de toneladas; el doble, de lo que se captura entre 1941 y 1964 –en  23 años-. Entre 1941 y 1973 las capturas llegaron a 15 millones de toneladas. Esa cifra, en la actualidad se obtenía en tres años de pesca hasta el 2008. Si eso, no es sobre explotación, ¿qué es?

Desde mediados de los setenta el asunto nuevamente muestra un alza sostenida y profunda. De hecho, entre 1974 y 1979 (en seis años) se logró una captura de 9.2 millones de toneladas. Entre 1979 y 1989 se llega a una pesca en torno a 40 millones de toneladas. Durante la fase del pinochetismo se capturaron 50 millones de toneladas de recursos del mar.

En el largo plazo se observa que entre 1941 y 1989 se capturaron en torno a 65 millones de toneladas en recursos pesqueros.

Durante los gobierno de la concertación entre 1990 y 2009 las capturas global llegó a una pesca de 114.000.000 de toneladas. 63 millones de ese total, es decir, el 56% se capturó en la fase Aylwin-Frei. El año peack fue en 1994 con 8 millones de toneladas; en los siguientes años 1995 y 1996 se llegó a una captura promedio de 7.5 millones de toneladas. Los años dorados de la pesquería nacional. Desde entonces, comienza una sostenida baja en las capturas –como tendencia- para llegar a los 3.7 millones del 2010 –similar a la crisis del ’98-. Es una década de bajas sostenidas que explica y da cuenta del proceso de sobre explotación pesquera.

Podemos afirmar, por tanto, que la actual crisis de la pesca manifestada en la tendencia sostenida a la baja en las capturas pesqueras particulares –jurel, merluza, etc.- se explica, fundamentalmente, por la sobre explotación de los recursos del mar a corto, mediano y largo plazo.

Entre 1941 y el 2010 se capturaron 182.5 millones de toneladas en recursos del mar. De ese total, el 91,6% se genero desde mediados de los setenta y el 2010. Durante los gobiernos de la concertación democrática no sólo se capturo el 70 por ciento de ese total, sino también se capturo el 64 por ciento de todo lo capturado en el país en los últimos setenta años.

La expansión y modernización del sector se manifestó desde mediados de los setenta en el aumento de la pesca para producir harina y aceite de pescado, en la expansión de los productos congelados, en el desarrollo de la acuicultura y en el aumento de las exportaciones. La presión que ese modelo ejerce sobre los recursos del mar estimula y genera un desarrollo no sustentable del sector.

La “ley corta” del 2002 es consecuencia de la crisis de fines de los noventa. Luego, de 10 años de aplicación uno de sus objetivos ha fracasado de manera rotunda: la sustentabilidad. Finalmente, la “ley larga” del 2012 es consecuencia de la confluencia de una crisis de corto y largo plazo. La legislación pesquera que comenzará a regir desde Enero –en dos semanas más- ha centrado la discusión en las cuotas, sus usos y su distribución; y ha olvidado, la sustentabilidad.

Una pregunta final: ¿es compatible la sustentabilidad de los recursos naturales en general y los pesqueros en particular en el contexto de un modelo de desarrollo centrado en el mercado y en el crecimiento ilimitado de la economía? Si la respuesta es positiva, hay esperanza. Al contrario, si es negativa, el futuro es incierto.

martes, 11 de diciembre de 2012

Presidenciales: ¿proyecto o programa?


Diciembre-2012
La derrota municipal para el oficialismo se convirtió rápidamente en una oportunidad. En rigor, dicha debacle le hizo bien al sector al transitar del pesimismo al optimismo. Desde ese momento ocurren tres hechos relevantes; se da inicio formal a la competencia presidencial en el contexto de una primaria, se produce un cambio de gabinete que abre una nueva fase y se realiza un encuentro programático –el cónclave- que pone énfasis en las ideas fundacionales del sector y su proyección.

Los dos primeros hechos están fuertemente relacionados. Cambio de gabinete y carrera presidencial. Finalmente, el “cónclave público” genera una férrea unidad oficialista que se funda no sólo en las ideas que sustentan su proyecto y acción política, sino también en las ideas que han sido exitosas en el mundo y que han hecho posible la masificación del progreso y del bienestar.

En el cónclave programático estaban todos; el Presidente, los partidos, los intelectuales y los presidenciables. Todos hablaron y concordaron en las ideas fundamentales del proyecto. Sin embargo, se observa optimismo y autocomplacencia. Optimismo por el futuro electoral –“la presidencial está abierta” a pesar de la derrota municipal-; y autocomplacencia por el hecho de que sólo reconocen éxito y más éxito. Su gobierno es un éxito –ya hemos escuchado que “en 20 días hicieron lo que no se hizo en 20 años y que han hecho el mejor gobierno de los últimos ochenta”- y sus ideas son triunfadoras en el mundo; son las mejores. Pareciera que en su ADN no existe el fracaso ni la crítica.

De todos los discursos que se escucharon en el cónclave el más político y el más estratégico fue el de Patricio Melero. De hecho, su intervención identifica y define el futuro escenario de competencia presidencial. Es más, su discurso puede interpretarse como un manual de lo que hay que hacer para ganar la próxima presidencial. ¿Qué dijo?

Comienza afirmando que los resultados municipales “condicionan la acción política del país” al entregan señales y lecciones de lo que está sucediendo hoy. De hecho, el principal diagnóstico tiene que ver con la abstención. En esa dirección destaca tres situaciones que hacen posible y dan optimismo para el resultado presidencial del sector el próximo año: a) que en las municipales del 2012, la participación –los que fueron a votar- fue inferior a la del 2008 en “más de un millón de electores”, b) la mayor abstención ocurre en las “comunas con más habitantes” y c) hubo mayor participación en “las comunas con resultados más estrechos en el 2008”.

De este modo, la derrota municipal no es tan grave ni compleja para el sector; sobre todo, si la insertamos en el contexto de la abstención y del “nuevo Chile” que ha emergido. Por tanto, revertir la baja participación y entender el nuevo elector es la clave para enfrentar con éxito los futuros escenarios electorales.

Para aumentar la participación y volver a re-encantar a los electores del sector –que no fueron a votar en las municipales- hay que generar “incentivos” y entender que al nuevo tipo de elector hay que movilizarlo con ideas y cercanía. En efecto, afirma que los candidatos que tuvieron éxito y logran ganar fueron los que “captaron que había que movilizar y comunicar ideas, generar lazos de participación y cercanía y un clima de incertidumbre que estimulará la participación… al ver que su voto es decisivo”.

Para el gremialismo aquí están las claves para ganar la presidencial y seguir proyectando sus ideas. En definitiva, tienen que generar –en primer lugar- un clima de incertidumbre. En efecto, por ello se ha escuchado insistentemente que la “elección presidencial está abierta” y que la supuesta ventaja de Bachelet no es más que un error de la encuestas. ¿Será casualidad que las encuestas se hayan des-prestigiado y Adimark haya suspendido su habitual estudio después de las municipales? o, no es más, que una táctica para generar incertidumbre presidencial; y de ese modo, movilizar al electorado del sector.

En segundo lugar, este hecho debe estar conectado con la comunicación de las ideas del sector. En efecto, los electores del “nuevo Chile” deben ser “convocados a participar por ideas”. En consecuencia, el oficialismo, sus partidos y sus centros de estudios no sólo deben poner en el debate político-presidencial sus ideas fundacionales, sino también comunicarlas a sus electores “para movilizar este Chile nuevo”; para que, de ese modo, exista “una razón profunda para participar”.

Finalmente, el éxito de articular ideas con incertidumbre electoral “implica entender el estilo y la forma de cómo nos aproximamos al trabajo político”. Hay, por tanto, que “convocar y conquistar”. Hay dos caminos para el éxito de este objetivo; por un lado, “la popularidad, el populismo y la demagogia”, y por otro, la “consistencia, la convicción y la coherencia de las ideas”. El sector opta por el segundo camino: “Aquí esta nuestra oportunidad” afirma Melero. De hecho, la Alianza no sólo tiene un proyecto “con una visión común de la sociedad”, sino también “de lo que tenemos que hacer”. De este modo, las ideas del oficialismo son el “motor para movilizar y comunicar… comunicar y convocar… informar y movilizar” y para “seguir triunfando en nuestra sociedad”.

Este hecho, es la ventaja competitiva que el sector tiene con la Concertación-oposición; y debe, por tanto, convertirse en uno de los ejes de la próxima presidencial. “¿Qué pasa al frente?” se pregunta Melero.

Destaca y reconoce, en primer lugar, que “han logrado un potente acuerdo electoral”. Sin embargo, “sólo los une un afán de poder” ya que no tienen unidad ideológica; y se pregunta: “¿qué tiene en común el PC con la DC?”. Por tanto, van a ofrecerle al país –en la próxima presidencial- “un proyecto de sociedad ambiguo y gelatinoso”.

Es más, la Concertación ya no existe; “hablar hoy de Concertación es un engaño al país. Dejó de existir cuando perdió el gobierno”. De hecho, hoy “cada uno defiende su propio proyecto”. Para Bachelet esto es un problema; “los partidos políticos que la acompañan son un enorme lastre. ¿Quién va estar en la escalinata del avión en Marzo: Tellier, Walker, Girardi, Escalona?”

En definitiva confusión política y fragilidad ideológica. Por ello, para ganarle a este pacto electoral “potente” hay que llevarlo al terreno de las ideas. Por tanto, el escenario presidencial debe tener –como elemento de ventaja competitiva- un eje ideológico.  Por ello, hay que instalar en el debate “la defensa de proyectos, más que de programas”.

“Estoy seguro –dice Melero- que las próximas elecciones están completamente abiertas… hay que tener la capacidad de convocar a los ciudadanos en la defensa de nuestro proyecto… ideas… y en este camino surge la oportunidad en la medida en que seamos claros y explícitos en la defensa de nuestro modelo”. Es más, no sólo hay que poner énfasis en un “gobierno de centro-derecha no sólo tiene las mejores ideas… sino también conciencia social profunda”.

Finalmente y siguiendo a un prestigioso publicista de la política afirma que a) “se vota más por una persona que por un partido”, b) “se vota más por el futuro que por el pasado” y c) “se vota más por un proyecto que por un programa”.

En definitiva, el pesimismo electoral  inicial lo han transformado en optimismo electoral al instalar en el debate presidencial el eje ideológico del proyecto político y social, fundado en la convicción de las ideas y en la defensa de la obra. No olvidemos –insiste Melero- que “nuestra ideas dominan el mundo… no tenemos porque mimetizarnos y parecernos a ellos”.

Y, ¿si su diagnóstico es errado? La competencia ya está instalada. 

martes, 27 de noviembre de 2012

El Cónclave, el Modelo y el Presidente

Noviembre-2012
El pasado fin de semana el oficialismo realizó su segundo simposio programático. Cómo afirmó Carlos Larraín en ese encuentro estaba la “leche y nata” del sector; es decir, estaban todos: el Presidente, los partidos, los think tanks y los presidenciables.  Todos, en un “cónclave público” que tenía por objetivo relacionar “sus” ideas con la acción política. De hecho, el  evento tiene como título: “proyectando las ideas de la centro derecha en la acción política”.

Al revisar las distintas exposiciones se puede concluir –de modo general- que el  encuentro político-ideológico tuvo como foco central la defensa y la apología del neoliberalismo chileno. Se puede interpretar, sin equivoco, como el cierre de filas y el consenso del oficialismo y de la derecha chilena en torno al modelo de desarrollo socio-económico aplicado en Chile desde mediados de los setenta. 

El relato que se diseña en este encuentro tiene que ver con los fundamentos del proyecto de sociedad que la centro-derecha le va ofrecer al país en la próxima presidencial. En definitiva, en cómo este relato/proyecto se expresa en las acciones políticas que el sector impulsa y en cómo se materializan en el tipo de sociedad que se está construyendo.

En relación al “proyecto neoliberal” se afirmó de manera recurrente que el modelo es y ha sido exitoso en todos los lados en los que se ha aplicado. El evento estuvo marcado por el exitismo de las ideas del sector. Se insistió hasta la saciedad no sólo que sus ideas habían vencido al socialismo, sino también que habían traído progreso y bienestar en todo los lugares en que se había aplicado. De hecho, la actual crisis económica europea se explica por la no aplicación de estas ideas. Entonces, para el oficialismo el modelo ¿hay que profundizarlo o ajustarlo?

Un fantasma recorre el cónclave: La derrota municipal en el contexto de la coyuntura socio-política del país abre la posibilidad no sólo de perder el gobierno y cuotas de  poder parlamentario, sino también que el “proyecto neo-liberal” sea desmantelado, por lo menos, en sus principios rectores; comenzando por la Constitución y terminando con la nacionalización de los recursos naturales. Para el oficialismo, esto es lo que llaman el “giro a la izquierda”. La referencia recurrente “a la izquierda” configura un escenario de competencia política en el que este sector es el adversario político a vencer.

Por ello, uno de los aspectos centrales del evento y que cruza todas las exposiciones es el rol que el Estado y el papel que la libertad debe tener en una sociedad y/o en el proyecto de la centro-derecha. Luego, la expresión de estas ideas en el plano de la política y en el contexto de la coyuntura presidencial forma parta de los discursos que hicieron los partidos y los presidenciables. El evento comenzó con las palabras del Presidente. Hay que mencionar que Piñera sacó muchos aplausos y vítores en el evento.

¿Qué dijo el Presidente?
Comienza afirmando que tiene la convicción de las ideas del sector son las mejores para “la realización de las personas, el progreso de los países y la búsqueda de mayor libertad”. Luego, se pregunta: “¿cuáles son esas ideas… y cómo deben marcar el rumbo de la política?”. La respuesta, se encuentra en la afirmación de que todas las sociedades deben “impulsar tres valores: libertad, igualdad y prosperidad”. La manera en que se resuelve esta tríada es lo que diferencia a las sociedades. En esa dirección, por tanto, la centro-derecha tiene una particular –y exitosa- forma de resolver estos tres principios.

En esta dirección, es la libertad el eje central del tipo de sociedad que promulga. Su argumentación se funda en la teoría del pacto social; específicamente en Rousseau y en la emergencia del Estado a partir de la transferencia que los individuos hacen de parte de su soberanía con el fin de resguardar el bien común y hacer imperar el Derecho. La consecuencia de esta afirmación de la filosofía política del siglo XVI es que “el Estado es posterior a las personas” y a sus derechos naturales: “libertad, integridad física, derecho a la vida, búsqueda de la felicidad, igualdad ante la ley”, propiedad y posibilidad de elegir. Hay, por tanto, derechos irrenunciables frente a los cuáles el Estado no debe ni puede intervenir; es decir, “la persona es anterior al Estado y en consecuencia el Estado no debe invadir ámbitos que son propios de la libertad y la libre elección de las personas”. En este escenario, el Estado tiene sólo un rol subsidiario.

El rol del Estado y su relación con la libertad, por tanto, es el elemento central del tipo de sociedad que la centro-derecha impulsa. Según Piñera –y en las otras exposiciones del evento- este es un aspecto que los diferencia de la izquierda.  Mientras que para los segundos el Estado es interventor e impulsa el “dirigismo estatal”, para la derecha sólo tiene un rol subsidiario. La libertad, a su vez –y, por el contrario- es el medio que hace posible “el progreso, la iniciativa, la creatividad, la innovación y el emprendimiento”. En definitiva, es el sustento de la igualdad.

La igualdad es otro principio que la centro-derecha debe resguardar. Sin embargo, y a diferencia de la izquierda se trata de la “igualdad de oportunidades para el desarrollo de los talentos”. La desigualdad, por tanto, en este tipo de proyecto es producto de los distintos talentos que cada uno de los individuos tiene.

Finalmente, el tema de la prosperidad la resuelven por medio de emprendimiento; una sociedad de emprendedores es el ideal no sólo para la libertad, sino también para salir de la pobreza y la escases. No obstante, y mientras se logra ese objetivo, “debe existir un piso mínimo” que entregue seguridades a las personas; es decir, el Estado debe tener una “red de protección” o política social “no asistencialista” que genere la condiciones para que las personas “puedan salir por sí mismas de la red de protección social”. Para ello, es de suma importancia que el Estado “no deprima la capacidad de iniciativa de las personas”.

¿Cómo se expresan estos “tres valores” en la acción política del oficialismo?  La forma en que la centro-derecha chilena resuelve estos tres elementos es lo que “da sustento a muchas de las políticas que hemos empujado desde el gobierno” afirma Piñera; “defensa de la familia, Sociedad Docente… que es lo que hemos defendido en el marco de la reforma de la Educación, libertad de elegir –ejemplificado, en la libre elección para los pensionados, en Fonasa, Bono Auge, libertad para emprender, etc.-, Ingreso ético familiar, portabilidad numérica”.

Y luego se pregunta: “¿funcionan nuestras ideas?”
“Por lo menos, mejor que los otros modelos que el mundo ha conocido… el modelo en el que creemos ha dado los mejores resultados… y que más se adecua a la naturaleza humana”, afirma el Presidente.

De hecho, la crisis económica actual del mundo es producto “de la no aplicación de nuestras ideas… los Estados Socialistas de bienestar, la demagogia”. Al contrario, por tanto, en Chile las ideas de la centro-derecha han sido exitosas. Según Piñera estos éxitos se expresan: “crecimiento económico, creación de empleos, aumento de los salarios, equilibrio fiscal, aumento de la inversión, aumento de la productividad y reducción de la extrema pobreza”.

Pero, hay peligros que pueden frenar este camino; de hecho, “enfrentamos grandes dificultades y grandes adversarios”. Tres son las alertas que identifica: “crisis económica mundial, sensación de que tenemos derecho a todo y a ninguna obligación y la calidad de la política… expresada en la discusión presupuestaria”.

El evento y las palabras de Presidente hay que interpretarlas en el contexto de la coyuntura política del país. La derrota municipal enciende las alarmas de que hay altas posibilidades de perder el gobierno e importantes cuotas de poder parlamentario. De hecho, Lucia Santa Cruz –luego de la exposición de Larraín y Melero- mencionó que “la participación y la incitación a nuestro votantes para que vayan libremente a las próximas elecciones son de una importancia trascendental si queremos evitar una pérdida de la mayoría en el Congreso y una posible Asamblea Constituyente que nos lleve a una República Bolivariana”.

La sensación de malestar social que recorre el país es otro elemento de la coyuntura que explica la reacción corporativa del oficialismo en la defensa del modelo. En efecto, cuando hay señales de que el “proyecto neoliberal” pasa por una situación incómoda los obliga a reconocer que hay problemas.  Morandé habla de “mejorar el modelo, no cambiar el modelo” y Piñera de que el modelo no pude entenderse como una especie de “virgen María inmaculada sin defectos ni problemas”.  Larraín se refiere a que “hay pasivos… síntomas malos, como la exaltación de la licencia individual –también, en los negocios-, el poco compromiso con el otro, el debilitamiento familiar y la cosa anti-institucional” y Klein reconoce que la libertad no es posible “si existe concentración de la riqueza y aumentan las desigualdades”.

Si bien reconocen problemas, se observa una fuerte carencia de soluciones. En efecto, ¿cómo dar respuesta a problemas públicos cuando todo lo que hacen y lo que el modelo crea es bueno y exitoso? Por ello, la respuesta del sector está en que el modelo hay que profundizarlo;  y para ello, hay que darle continuidad al gobierno. En esa dirección Luis Larraín afirma que “los desafíos de hoy son el fruto de lo bien que lo hemos hecho”.

Por tanto, para el oficialismo la disyuntiva política está en: profundizar el modelo con sus ajustes o en su desmantelamiento por parte de la izquierda. Como nunca –en treinta años- el modelo corre el riesgo de ser transformado si se genera una voluntad y una correlación electoral de fuerzas favorable a la actual oposición.

¿Cómo darle continuidad al gobierno? 
Luego de la derrota municipal el oficialismo a) hizo un cambio de gabinete, b) definió las primarias como mecanismo de definición presidencial  y c) vuelve a poner atención en la ideas que funda el “proyecto neoliberal”.

Por ello, van a plantear la lucha presidencial en el plano de la ideas y del proyecto, más que en el programa. La unidad de pensamiento debe ser una ventaja comparativa y competitiva frente a sus adversarios que están fuertemente tensionados por ideas diversas sin unidad; podrán tener programa, pero no proyecto: sólo los une el poder por el poder; “¿qué tiene en común un PC con un DC?” se pregunta Melero.

En ese contexto –continúa Melero-, a la oposición “sólo los une el afán de poder…  van a ofrecer un proyecto de sociedad ambiguo, gelatinoso… aquí esta nuestra oportunidad… -nosotros tenemos- un proyecto de visión común de la sociedad y de lo que tenemos que hacer”.

El optimismo del oficialismo se basa, finalmente, en que la gente vota por personas, por el futuro y por proyectos. No obstante, la derecha chilena sigue atrapada en el crecimiento ilimitado como condición necesaria para el desarrollo y el progreso.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La batalla por los doblajes


Noviembre 2012
Los resultados municipales modificaron el escenario parlamentario para el próximo año. Los favorables resultados para la post-concertación que en concejales gana al oficialismo por 16 puntos porcentuales (49,5% contra 33,1%) y en Alcaldes por 5,6 puntos porcentuales (43,1% contra 37,5%) son la primera señal de lo que podría ocurrir en términos electorales en las próximas parlamentarias.

Si a este hecho político agregamos la baja aprobación del gobierno, que la parlamentaria coincide con la presidencial (lo que implica subir la votación de la coalición que gana el ejecutivo) y que el oficialismo va realizar una campaña muy debilitada –por efecto de una extenuante y desgastadora primaria-, nos encontramos en un escenario muy favorable para la post-Concertación. Los apetitos se abrieron y se ha comenzado hablar del “parlamento para Bachelet” y de la “batalla por los doblajes”.

El panorama senatorial muestra que de los 38 Senadores en ejercicio la Concertación tiene 20 Senadores (9 DC, 5 PS, 4 PPD, 1 RSD y un MAS) y el oficialismo 17 (8 UDI y 9 RN –incluido el ahora independiente Carlos Cantero-). El escaño que falta para completar la Corporación es el del Independiente Fuera de pacto, Carlos Bianchi que representa a la circunscripción de Magallanes y que se ha definido –en alguna oportunidad- como “químicamente puro”.

La elección senatorial del próximo año debe elegir 20 senadores en diez circunscripciones; dos en las Regiones de Antofagasta, Coquimbo, O´Higgins, Los Ríos, Los Lagos y Magallanes y cuatro en la Metropolitana y en la Octava. De los 18 senadores en ejercicio que no ponen en riesgo su escaño –y que, por tanto, van a seguir en el Senado- corresponden nueve para la Concertación (4 DC, 3 PPD y 2 PS) y nueve para el oficialismo (6 RN y 3 UDI). Este es el piso para el nuevo Senado.

¿Qué implican esta distribución de escaños a defender y conquistar?  En primer lugar, se observa que  a pesar de las condiciones favorables que se abren para la post-concertación, es justamente este sector el que más riesgo asume. De hecho, de los 20 escaños en competencia tiene que defender once cupos y un doblaje. A su vez, el oficialismo tiene que defender sólo ocho asientos. El escaño restante corresponde al Senador Bianchi que está en la disyuntiva de competir fuera de pacto o en el cupo de RN.

En segundo lugar, la distribución de las veinte defensas corresponde a 5 DC, 5 UDI, 4 PS –incluido el cupo de Navarro-, 3 RN, 1 PPD y un Radical. Según esto, es la UDI, la DC, el PS  y los radicales los que más riesgo asumen. Los que menos arriesgan son RN y el PPD.

La UDI  es el partido que más arriesga desde el punto de vista cuantitativo y el que más perdió desde el punto de vista cualitativo. En la actualidad tiene ocho Senadores: Orpis, Uriarte, Novoa, Von Baer, García-Huidobro, Coloma, Larraín y Pérez Varela-. En la próxima elección tiene que defender cinco escaños. Independientemente de que puede retener los cinco cupos ya perdió a Longueira, Matthei y Chadwick. Un dato no menor para la próxima legislatura. Los otros dos cupos los defiende Pérez Varela y Novoa. Mantienen escaño: Orpis, Coloma y Larraín.

De modo preliminar, el escenario no se ve fácil para el gremialismo; puede bajar de ocho a cinco senadores. Puede perder el cupo de Coquimbo y los dos de la Metropolitana. Del mismo modo, busca instalar –lo que no es fácil si hay unidad opositora- a la Van Rysselberghe y a Manuel Rojas en Antofagasta.

La DC, es otro partido que arriesga importantes cuotas de poder senatorial. De los nueve Senadores que tiene debe defender cinco cupos. Mantiene: Ignacio y Patricio Walker, Zaldívar y Ximena Rincón.  Los cinco que compiten: Pizarro, Alvear, Sabag, Ruiz-Esquide y Frei. 

Lo más complejo es mantener el cupo de Concepción Costa. Los otros casos, tienen buen pronóstico dependiendo de la potencia que puede tener o no el compañero de lista. En esa dirección la pareja Alvear-Montes, Pizarro-Insulza complica –en alguna medida- la opción DC. Falta aún, conocer y tener certezas de si va o no Frei a la reelección. Es, altamente probable, que la falange mantenga su representación senatorial. Si no lo hace, su baja será leve. Es más, la posibilidad de competir en la segunda Región con Pedro Araya abre significativas posibilidades no sólo de recuperar el cupo perdido en el 2005, sino también de aumentar su representación.

En la actualidad los socialistas tienen seis senadores –incluyendo a Navarro-. Mantiene dos: Allende y Rossi. Defienden cuatro: Letelier, Navarro, Escalona y Muñoz. De acuerdo al liderazgo de cada senador y a la realdad político-electoral de cada región no sólo es probable que puedan defender con éxito esos cuatro cupos, sino también que logren aumentar su representación entre uno y dos escaños. Aumentar sus bancada senatorial, implica –necesariamente- la baja de sus socios.

Los radicales también arriesgan en la próxima senatorial. Es altamente probable que José Antonio Gómez no vaya a la reelección. En ese escenario su cupo lo puede ocupar el Diputado  Espinosa. La coyuntura de la Región de Antofagasta tiene dinámicas bien específicas por lo que no sólo hay posibilidades de doblaje –no muy altas-, sino también que la UDI le gana a RN el cupo o que se imponga un independiente fuera de pacto. Los resultados de la última municipal y el factor Cantero-Hernando hacen que en el escenario electoral de esta circunscripción genere más dudas que certezas. 

El PPD y RN son los partidos que menos arriesgan en las próximas parlamentarias. RN en el actual Senado ocupa 9 escaños –considerando a Cantero-. De ellos, mantiene cupo: Prokurica, Lily Pérez, Chahuán, Espina, García Ruminot y Horvath. Tres son los cupos que arriesga: Cantero –hoy independiente-, Carlos Larraín y Carlos Kuschel. Es, altamente probable que el partido de la calle Antonio Varas mantenga su representación en cantidad y calidad. La incógnita es lo que suceda en Antofagasta.

El PPD tiene cuatro senadores. Mantiene tres –Lagos Weber, Quintana, Tuma- y arriesga uno –Girardi-. En este escenario, es altamente probable que, a lo menos, mantenga su representación. Es, por tanto, el partido que menos arriesga y el que más puede ganar. Del mismo modo, es probable que no tenga mucho que exigir y presionar a la hora de armar la plantilla senatorial de la post-concertación.

¿Dónde se puede doblar? El objetivo político electoral de la post-concertación es lograr 23 senadores. El próximo Senado parte con un empate a nueve entre el oficialismo y la Concertación. La elección senatorial que se abre pone a disposición 20 escaños.

En función de la historia senatorial de cada Región, de la última senatorial, de los resultados municipales de Octubre, de la dinámica propia de cada espacio electoral y de la coyuntura socio-política del país se observa que la posibilidad de doblaje es alta en tres circunscripciones: Coquimbo, Metropolitana Poniente, y Bio-Bio Costa. A su vez, la posibilidad de doblaje es baja –casi nula- en cuatro circunscripciones: Metropolitana Oriente, Bio-Bio Interior, Los Ríos y Los Lagos. Finalmente, la posibilidad de doblaje es media en tres circunscripciones: Antofagasta, O´Higgins y Magallanes.

El hecho de que no exista doblaje en cuatro circunscripciones conduce a que el Senado 2014 tenga, a lo menos, 13 escaños para cada fuerza duopolica. La correlación de fuerzas indica, a su vez, que la post-concertación aumenta a 19 su representación al mantener, a lo menos, un escaño por cada una de las seis circunscripciones restantes. En este escenario, por tanto, llegamos a 32 Senadores: 13 para el oficialismo y 19 para la oposición actual.

Quedan, seis cupos en competencia. De estos seis, la post-concertación necesita cuatro para lograr el objetivo de los 23 senadores. ¿Dónde lograrlos: Coquimbo, Metropolitana Poniente, Bio-Bio Costa, Antofagasta, O´Higgins o Magallanes?

La probabilidad más alta es que se mantenga el doblaje de Concepción. Los requisitos mínimos para este objetivo son: unidad opositora y una dupla competitiva con Navarro y una figura local de la DC. Gutemberg Martínez es un error mayúsculo. Si se mantiene el doblaje, la correlación de fuerza senatorial sería 20 a 13 a favor de la post-concertación. ¿Cómo será el rendimiento electoral de la Jacqueline?

Quedan cinco cupos en competencia. En este terreno puede pasar cualquier cosa. De hecho, se puede configurar el escenario de 25 contra 13 como el de 20 contra 18. Los resultados finales –si hay o no doblaje- van a depender del tipo de dupla que se arme, del número de listas en competencia y de que no surjan independientes fuera de pacto competitivos –lo que puede ocurrir en Magallanes-.

Independientemente de lo que suceda, el senado que se inaugura en Marzo del 2014 será distinto –muy distinto- al actual; a) los tonelajes de la UDI no van a estar –Longuiera, Matthei y Chadwick y la permanencia de Novoa es incierta-, b) la presencia de RN no sólo será probablemente mayor en número, sino también estará dominada por los liberales y c) la post-concertación aumentará su representación de 20 a 21 –a lo menos-. La Batalla por los doblajes ya está en marcha. Se ve bien aspectada; a pesar, de la incertidumbre que genera la inscripción obligatoria –o automática- y el voto voluntario. 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Primeros momentos: ¿quién va ganando?


Noviembre-2012
Entre el lunes 05 de Noviembre y el domingo 30 de Junio del 2013 hay un total de 8 meses, 34 semanas y 238 días. Ha terminado el Miércoles (14) recién pasado la primera semana y media de competencia entre Allamand y Golborne. ¿Quién tomo ventajas en estos primeros días?

La lucha por convertirse en el abanderado del oficialismo estuvo marcada en sus primeros días por la salida del Gabinete, por la definición de los comandos, por la proclamación de urgencia y  “pre-oficial” que realizó cada partido, por los primeros alineamientos, por el llamado a tener una competencia “sin malas prácticas”, por los primeros fuegos cruzados entre los candidatos, por las iniciales distancias con el gobierno, por la neutralidad preliminar del ejecutivo y por la puesta en escenas de los discursos y estilos que se van a comenzar a proyectar. Si a ello, sumamos las múltiples reuniones y encuentros entre los actores involucrados con el fin de sellar acuerdos y organizar las campañas, nos encontramos con el hecho de que han sido 10 días de mucha intensidad.

De uno u otro modo se manifestaron todos los escenarios y coyunturas que van configurar y tensionar la competencia al interior del oficialismo. Hasta figuras opositoras entraron el juego cuando declaran su preocupación por el tono “bélico” que podía asumir la campaña –Andrade- o llaman a uno de los candidatos a tener sustancia y contenido –Navarro-. Sin embargo, no sólo el mundo de la política ha entrado a escena, sino también lo han hecho innumerables analistas, medios, redes sociales, empresarios y ciudadanos.

Desde el inicio de la competencia se expresa una preocupación por el tono que puede adquirir la campaña y sus efectos sobre a) la relación entre los partidos, b) la plantilla parlamentaria que se va diseñar y la forma que va asumir la competencia al interior de la alianza, c) la recta final de la campaña presidencial –post primarias- y d) el gobierno, su evaluación y sus proyecciones.  Hay cierto consenso en el oficialismo de que una campaña agresiva y de confrontación puede generar mucho daño al propio sector.

El gobierno antes de la salida del gabinete hizo un “rayado de cancha” a los presidenciables. El propio Piñera declaró que no sólo había hablado con ellos el tema del potencial enfrentamiento, sino también de la distancia que deberían tener con el gobierno. Es más, se especula que la neutralidad del gobierno estaría muy vinculada a la conducta “no agresiva ni descalificatoria” que  se asuma en la campaña; no hay que olvidar que todos “vamos en el mismo barco” y que una dinámica de confrontación hunde a todos.

Este tema es una preocupación transversal. De hecho, todos los involucrados han mencionado su voluntad a que las tensiones no dañen al sector. Sólo una columna de Andrés Benítez va en sentido contrario. De hecho, afirma que la competencia de “guante blanco tiene poco sentido… esto tiene que ser casi con sangre”.

No obstante, y a pesar todas las advertencias, llamados –pacto de honor, protocolo para la paz, etc.- y promesas, se manifestaron los primeros fuegos cruzados. “Aprendo rápido” afirma Golborne y “soy más humilde” replica Allamand. Por ahora, todo muy tibio. Pero, rápidamente las tensiones comienzan a surgir cuando Golborne dice que ningún “iluminado” debe decir lo que hay que hacer.

Junto a esta preocupación, los primeros movimientos de los presidenciables estuvieron orientados no sólo a definir y terminar de organizar y estructurar sus equipos de campaña, sino también a legitimar los apoyos de cada partido. Mientras por un lado las proclamaciones partidistas fueron de “urgencia”, los equipos de trabajo, su orgánica y el cronograma preliminar de “visitas a terreno” no terminan –a la fecha- de definirse. Se espera, que la próxima semana se dé por terminado el diseño de la campaña.

Los estilos y las trayectorias también fueron los primeros posicionamientos que se manifestaron en estos primeros diez días. En efecto, se trata de las primeras anclas que los presidenciables ponen en la campaña. En esa dirección, se pone en tensión la experiencia de vida con la experiencia en la política y la racionalidad con el carisma. En definitiva, dos modelos en competencia que van a interpelar a los ciudadanos desde la cercanía –Golborne- y desde el estadista –Allamand-. En esta lógica veremos a un Golborne instalar –hasta la saciedad- el discurso del “yo lo viví” y a un Allamand interpelar desde la experiencia. Del mismo modo, se pondrá en tensión la renovación de la política con rostros nuevos –como Golborne- con la vieja y agotada política –Allamand- de la cual la gente “común” está cansada.

En estos días, también comienzan a producirse y a definirse los primeros apoyos. En esa dirección surgen artículos y notas  de prensa no sólo en torno a que sectores del empresariado esta con uno u otro, sino también en cómo se distribuyen los apoyos al interior de los medios –principalmente, en El Mercurio y La Tercera-. No obstante, lo más relevante han sido los apoyos cruzados que comienzan con el apoyo a Golborne desde las propias filas de RN –Juventud, Karla Rubilar y el Alcalde de Conchalí- y a Allamand desde la Fundación Yévenes. Se espera que en las próximas semanas ocurran más de estos cruces.

El golpe lo sintió el postulante RN. Frente a ello –y en el marco de la política del empate y de neutralizar cualquier ventaja-, mencionó que en la UDI también tiene apoyos y que no los va mencionar de manera pública. Finalmente, en este escenario lo más rentable es dejar en “libertad de acción” a los militantes.

También fueron días en que comenzaron manifestarse los primeros contenidos y visiones de país. Allamand toma la delantera. En el tema valórico no sólo se espera una fuerte arremetida de los liberales de RN, sino también una espacio de tensión importante al interior del oficialismo. Ante este escenario, Golborne adoptara posiciones defensivas y evitara este ítem temático. De hecho, para convertirse en abanderado de la UDI ha debido pasar la “prueba de la blancura”. Voy a impulsar el “Acuerdo de Vida en Común” ha reiterado Allamand. Golborne, no puede evitar las cuestiones “de fondo” a dicho Carlos Larraín.

El tema de HidroAysén en particular y la política energética en general también se convirtió en uno de los primeros debates programáticos de la primaria. Nuevamente, Allamand toma la iniciativa: que el proyecto es “inviable” fue la sentencia. Rápidamente fue criticado desde el gobierno (Ministro Bunster), desde el empresariado (Jorge Rosenblut, Presidente Endesa) y desde el propio Golborne que afirmo que no se puede andar matando y reviviendo proyectos.

Se espera para los próximos días un debate cada vez más centrado en aspectos programáticos y de proyecto país. Del mismo modo, será una instancia en que los aspirantes a La Moneda sigan marcando sus diferencias. No obstante, una competencia con aspirantes del mismo bando político supone encontrar más semejanzas que diferencias. En las próximas semanas veremos cómo se desarrolla esta dinámica. ¿En qué área temática habrá mayor cercanía?  Probablemente, ocurre en el terreno de las reformas políticas. A su vez, las mayores diferencias van a manifestarse en el terreno de lo valores y las libertades.

La relación con el gobierno también ha sido un escenario que se ha manifestado en estos diez días iniciales. El gobierno más preocupado del juicio histórico ya hizo su “rayado de cancha”. Su compromiso y comportamiento –hasta la fecha- ha sido de neutralidad. El pacto entre el Presidente, los presidenciables y los partidos sólo se mantendrá en la medida en que la campaña no sólo suba de tono, sino también en la relación que tendrán con el gobierno. Veremos, en los próximos meses, el desenlace. En esta relación se juega –de modo, decisivo- el futuro de la continuidad del oficialismo en el gobierno.

La dinámica entre la primaria y el gobierno hay que entenderla en tres direcciones; en relación al Presidente, a los Ministros y a los otros funcionarios políticos de la administración. Ya se hizo el llamado a la neutralidad. En este punto surgen más preguntas que certezas. De hecho -y sin duda alguna-, los Ministros y funcionarios ya están alineados en uno u otro bando. Longueira, ya manifestó su posición y su disposición para dejar el Gabinete si la campaña de Golborne lo requiere.

Allamand ya le puso nota cinco a seis al gobierno. Golborne, contraataca y calla; al entregar la evaluación a los ciudadanos –lo que se hizo el pasado 28 de Octubre- una vez terminada la gestión. A su vez, Golborne había mencionado –anteriormente- que la educación no era un bien de consumo. Seguiremos atentos a este escenario.

Cómo hemos visto, los primeros días de la primaria oficialista han sido intensos. Es más, han abierto una nueva etapa en los liderazgos y posicionamientos presidenciales del sector. Por ello, una de sus primeras consecuencias es que la competencia está abierta para cualquiera y que las encuestas de evaluación ministerial y de intención de voto pasan a otra etapa.

Entonces, ¿quién ganó en estos primeros días?  Tengo la impresión de que Allamand ganó levemente en estos primeros diez días. De hecho, ha logrado neutralizar los golpes iniciales de Golborne que se manifestaron en el rápido cierre de filas por parte de la UDI, en su salida en metro a una actividad, en la fuga de militantes RN y en entregarle la responsabilidad en torno al clima que puede asumir la campaña.

Cuando Allamand sacó a Golborne al pizarrón, logró neutralizar el cómputo inicial y pasar a la ofensiva. Pero, son sólo los primeros días. Falta mucho. Las encuestas –tarde o temprano- volverán hablar.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Allamand, Golborne y el Gobierno?


Noviembre-2012
La dinámica presidencial del oficialismo ha entrado a una nueva fase con la salida de los presidenciables del  gabinete. La carrera por La Moneda no ha empezado a partir de este hecho –como ha circulado en algunos sectores-; al contrario, lleva mucho tiempo disputándose. En sentido estricto desde el mismo día en que asumió Piñera se dio inicio al posicionamiento presidencial del oficialismo. Lentamente,  se fueron manifestando coyunturas que generaron las condiciones para llegar a la actual situación en la que hay dos pre-candidatos. El rescate de los mineros en Octubre del 2010 posiciono a Golborne como un potencial aspirante que luego de dos años logró mantener y consolidar esa posición. La entrada al gabinete de Allamand y Matthei en Enero del 2011 y de Longueira meses después configura un escenario en el que la lucha presidencial del oficialismo se manifiesta en una primera fase al interior del Gabinete.

En Marzo del 2012, hay tres Ministros posicionados como presidenciables: Allamand, Golborne y Longueira. A fines de ese mes, el estratega de la UDI lanza la tesis de que los tres deben ir a una primera vuelta. La táctica presidencial de Longueira es rápidamente derrotada. Es más, días después el Consejo de la UDI le da un voto político a Golborne en el que lo reconocen como un independiente que puede representar al partido en materia presidencial. Desde entonces, Longueira comienza lentamente a salir del escenario presidencial.

La tesis Longueira, por tanto, abre una nueva fase en la que no sólo aumenta la intensidad de la carrera, sino también las confusiones que en materia presidencial al interior del sector. A la fecha, existían varias situaciones que debían resolver: mecanismo para elegir el abanderado, quienes serían los pre-candidatos, la carta Gantt presidencial, el relato que se iba a instalar y los equipos que se iban a conformar para la competencia interna.

Hasta las municipales –Octubre 2012- las confusiones seguían dominando la carrera presidencial; sobre todo, en lo referente al momento en que debían los presidenciables salir del Gabinete y dar inicio formal a la lucha por ser el abanderado de la derecha. En efecto, estaba relativamente claro que la primaria sería el mecanismo y que los que iban a competir eran dos –Allamand /Golborne-. Es más, ya se había empezado a trabajar en los lineamientos programáticos.

Sin embargo, la derrota municipal del gobierno modificó de modo radical el cronograma presidencial del oficialismo. Se puede afirmar, que la derrota electoral contribuyó a ordenar al sector; en definitiva, a despejar las confusiones y generar certezas. Del mismo modo, las municipales –a pesar de la debacle electoral- no sólo convirtieron el pesimismo que reinaba en el oficialismo en optimismo, sino también motivaron un cambio de gabinete que va en la dirección correcta que conjuga política y comunicación. El diseño tecnocrático inicial ha sido enterrado de manera definitiva.

El cambio de planes no sólo implicó la salida inmediata de los presidenciables para empezar a “recorrer Chile con humildad”, sino también modificar su mayor convicción: que saldrían del Gabinete entre Enero y Marzo. Salieron antes y de urgencia con el fin de transformar la derrota en victoria. En ese escenario, se vieron obligados a proclamar a sus abanderados de urgencia en las respectivas comisiones políticas.

Este hecho, da cuenta, gráfica y evidencia de modo contundente una de las mayores debilidades del gobierno y de la coalición que  lo sustenta. En efecto, se trata de una gestión que al estar desprovista de política se convierte en defensiva y reactiva. Es un gobierno que no anticipa ni lee bien las coyunturas. Para que vamos a insistir en la improvisación que hay frente a cada evento conflictivo. Han llegado tarde a todos los acontecimientos; el listado es largo. Por tanto, lo que ocurre a partir de la derrota municipal es otra muestra del carácter reactivo de la gestión del gobierno. Incluso, el anunciado cambio de Gabinete para mediados de Noviembre –por efecto, de que sus ministros y otros irán a competir por un cupo parlamentario- terminó siendo un fracaso.

Se abre, por tanto, una nueva fase en la lucha presidencial en el oficialismo. ¿Qué escenarios  surgen potencialmente en esta nueva coyuntura?

Lo primero que se observa es que hay dos derecha en competencia; una política y liberal y otra técnica y conservadora. Cada pre-candidato encarna de modo muy evidente esta tensión. Un Allamand  con experiencia y trayectoria política y un Golborne sin experiencia ni trayectoria política. Un Allamand centrado en la gestión política y un Golborne en la gestión técnica. Un hombre de partido y un hombre de empresa. Un estadista y un gerente. Un Allamand que se vincula con los ciudadanos y un Golborne que lo hace con los consumidores. Un candidato racional y uno emotivo.

En definitiva, dos derechas en competencia. Este hecho no había ocurrido nunca desde la re-democratización. En este escenario, fue la UDI la que siempre impuso sus términos; lo hizo con Buchi en el ’89, con Alessandri en el ’93 y con Lavín en el ’99 y en el 2005. Solo la ambición de Piñera le pone atajo a este hecho cuando se lanza a la carrera presidencial en el 2005 y se convierte en Presidente cuatro años después. Por tanto, cuando estas derechas compiten en el escenario de los votos es la corriente liberal y política la que ha salido vencedora. ¿Se repetirá la historia?

En segundo lugar, emerge un escenario en el que el enfrentamiento entre ambos pre-candidatos irá en aumento a medida que nos acerquemos a la fecha de la primaria -30 de Junio-. No olvidemos que faltan ocho meses de competencia. ¿En qué término se dará la competencia?, ¿será de guante blanco? En fin, ¿quién dará el primer golpe? No olvidemos, que este juego de fuego cruzado ya ha empezado –claro, de manera tenue-.

Un tercer escenario que se abre es la distancia que cada uno tome con el gobierno es otra dimensión que se irá resolviendo en la campaña. Más distancia o menos distancia serán tácticas que se pondrán en marcha en función de las necesidades de cada coyuntura.

Este hecho es suma importancia para el futuro político del sector. Una de las razones para mantener a los presidenciables en el Gabinete era no dejar en la orfandad al gobierno ni menos comenzar a recibir críticas políticas desde el propio sector. Por algo, el gobierno los quería adentro el mayor tiempo posible. El problema es que “lo posible” nunca se pudo conciliar con “lo deseable y necesario”. Hay lealtades y compromisos en juego. ¿Quién le dará el primer golpe al gobierno o al Presidente?

El cuarto escenario que se abre se relaciona con las diferencias que cada pre-candidato marque. No sólo es una cuestión de estilos y vínculos con los ciudadanos, sino también en el plano de las ideas. Hay una demanda social manifiesta que estará fuertemente vinculada con este debate intra-alianza. Los presidenciables del oficialismo deber responder frente a ese escenario: ¿cómo se van a conectar con esta demanda? De hecho, no sólo debatirán entre ellos, sino también con la ciudadanía y con la oposición. En este aspecto se juegan –en gran medida- el resultado de la primaria y de la batalla final en Noviembre del próximo año. ¿Qué tienen para ofrecerle al país?

En quinto lugar, surge el hecho –evidente- que la competencia no sólo será entre ellos, sino también habrá fuego cruzado con los candidatos opositores y sus coaliciones, sobre todo, con el “factor Bachelet”; la principal amenaza para sus aspiraciones de seguir en La Moneda. Este hecho, sin duda, va tensionar la competencia interna del oficialismo al enfrentarse a una competencia doble entre ellos y con la oposición.

La competencia será larga, muy larga; a pesar de todo, quizás no era mala idea seguir en el gabinete.