lunes, 29 de agosto de 2011

¿Qué explica el actual malestar?

AGOSTO-2011
¿Qué explica el actual malestar social-ciudadano?, ¿qué explica el “triángulo de las desconfianzas entre gobierno, oposición formal y ciudadanos?, ¿por qué la gente sale a la calle y toca cacerolas, luego de más de veinte años?, ¿por qué los estudiantes adquieren gran fuerza, impacto y convocatoria?, ¿por qué se convoca a un Para Nacional de 48 horas?, ¿qué está pasando en Chile?

Chile con la derecha en el Gobierno desde Marzo del 2010 cambio. Siguió cambiando cuando los ciudadanos comienzan a salir a la calle a manifestarse desde principios del 2011 y el cambio fue total el 04 de Agosto cuando re-nacieron los cacerolazos nocturnos y veinte días después se inicia un Paro Nacional que marca un nuevo punto de partido en la lucha social de los chilenos. Un Paro que, sin duda, fue más movilización y protesta que Paro Nacional en sentido estricto.

Hay varias razones que lo explican. Sin embargo, todas ella forman parte de una doble explicación; una política y una económica.

La política se relaciona, principalmente, con la incapacidad del sistema político-institucional de procesar y canalizar las demandas ciudadanas. Y ello, se explica por 5 factores:

a). En primer término aparece el sistema electoral binominal que ha generado un empate que ha “inmovilizado” las grandes transformaciones sociales y económicas que Chile demanda desde hace años y décadas; como, por ejemplo, la inclusión social y la reducción de la brecha existente entre ricos y pobres que se refleja en una distribución de ingresos que ha sido definida como inmoral por muchos actores (incluido el actual Presidente de la República).

b). En segundo lugar, surge el hecho de que los partidos y la institucionalidad vigente no logran canalizar las demandas ciudadanas. Y ello, no sólo por el duopolio binominal, sino también por la voluntad política existente y su correlativo acomodo en un sillón parlamentario, en el palacio o en la mesa de un partido. Para alguno, ha sido la racionalidad de Estado y la necesidad de cuidar la incipiente democracia.

c). En tercer término, surge el hecho de que nos encontramos frente a una clase política muy desprestigiada (hecho, que reflejan las encuestas haces muchos años y cada día se agudizan) y que para la gente-ciudadanos sólo están interesados por mantener sus cuotas de poder y privilegio. “Entre ellos se arreglan los bigotes” es una frase que he escuchado muchas veces. La gente-ciudadanos percibe que las políticas y los políticos no están en sintonía con sus demandas y necesidades básicas.

d). El entrampamiento y lentitud de un conjunto de reformas políticas que ayudarían a descomprimir el cuello de botella existente ente sociedad civil y sociedad política. Entre ellas, inscripción automática (con voto obligatorio o voluntario), primarias abiertas y vinculantes para elegir candidatos, elección democrática de los Intendentes y Core (Parlamentos regionales), plebiscitos nacionales y eliminar el rol subsidiario del Estado, etc.

e). Otro elemento que explica la situación actual es la debilidad de la política es el hecho de que el capital no tiene contrapeso político ni social.  En términos políticos, este hecho está muy vinculado al desprestigio de la política y sus actores. Ello, explica en alguna medida el entrampamiento de relevantes reformas políticas.

En términos sociales, vemos a un movimiento sindical muy debilitado que se expresa no sólo en la imposibilidad de negociar colectivamente, sino también al bajo nivel de sindicalización y a estar posicionados sólo a nivel fiscal con muy bajo impacto en el sector privado (con la excepción de algunos sectores mineros e industriales).

En términos políticos el desprestigio de la política y su personal se debe, principalmente, a que el poder ha girado hacia la economía y el capital. La esfera de la política y su institucionalidad se ha debilitado frente al poder económico. La debilidad de la política es la debilidad de los políticos; y ello, no sólo por el peso del capital, sino también porque el Estado ha sido relegado a un rol subsidiario.

Junto a las causas políticas de la actual coyuntura encontramos las razones económicas. En efecto, el malestar y descontento son, principalmente, económicos; y tiene, directa relación con el modelo de desarrollo y la completa mercantilización de la vida social. Es decir, con la crisis del Neo-liberalismo chileno y sus efectos en las enormes y cada vez mayores desigualdades y en las dificultades que surgen para lograr una vida digna y tranquila para millones de chilenos. “Hay que emparejar la cancha” se ha escuchado en más de una oportunidad.

La mercantilización extrema se expresa en la salud, vivienda, alza de los alimentos, medio ambiente y en la educación. Son estos dos últimos sectores los que han liderado el malestar ciudadano. Esta brutal mercantilización de la vida (con sus sueños y esperanzas) está asociada a seis aspectos:

a). Altos niveles de concentración económica (banca, retail, medios de comunicación, sector pesquero, forestal, etc). Muchos mercados tienen el carácter de oligopólicos.

b). Abusos del capital a distintos niveles (colusión de precios, Dicom, caso La Polar, ventas atadas, alta tasa máxima convencional, multi rut, aplicación del interés sobre interés, equivalencia entre salario mínimo y remuneraciones).

c). Altas tasas de ganancia correlativa a bajos ingresos y precariedad del empleo. Las ganancias del capital financiero-comercial son “escandalosas” sobre todo si se relacionan con los niveles de ingresos (y su distribución) y su precariedad.

d). Política privatizadora extrema que debilita al Estado en su capacidad de generación de recursos.

e). Bajo nivel impositivo a las empresas. El impuesto a la renta de las empresas chilenas se encuentra entre las más bajas del mundo.

f). Desigual y brutal distribución de los ingresos. La distribución de los ingresos del país se encuentra entre las desiguales del mundo. Aún, considerando el hecho de que durante 20 años de Concertación se paso de 5 mil a 15 mil dólares per cápita y la pobreza bajo a más de la mitad.

Las causas del malestar ya son evidentes. Llego la hora de hacer cambios. Y ellos, pasan por reformas políticas, una reforma tributaria y una reforma laboral. Es la hora de los políticos y de la solidaridad. Es la hora de que la clase política y empresarial paguen la deuda con los ciudadanos, consumidores y trabajadores de Chile.


sábado, 20 de agosto de 2011

El Triángulo de las desconfianzas


18-Agosto-2011
El escenario político que se abre en Marzo del 2010 con la instalación de Piñera y la Derecha en  el Gobierno abre un nuevo ciclo político en el país; que ha ido manifestando a lo largo de estos primeros 18 meses (lo que llaman el “primer tiempo”) sus propias dinámicas y lógicas de acción. Entre sus principales características se encuentra la emergencia y la consolidación de dos oposiciones; las políticas y las social-ciudadanas.

Las políticas forman parte de las estructuras tradicionales de la institucionalidad democrática (partidos y parlamento) y se expresan en la Concertación y en el fenómeno que se desato durante la gestión Bachelet y que conocemos como “los descolgados” (Mas, Meo, Arratismo). Mientras los primeros buscan retener su hegemonía como oposición desde la institucionalidad (Concertación, Pc y Pri), los otros buscan convertirse en interlocutores válidos y legitimarse como oposición en la dirección de romper el “duopolio” que dominó la política chilena durante los últimos 20 años.

Las oposiciones sociales forman parte de los ciudadanos que mayoritariamente no sólo están desencantados con la política formal (clase política, partidos, gobiernos y parlamentarios), sino también buscan expresión de sus demandas al margen de los canales tradicionales de la política democrática. Se trata, por tanto, de oposiciones informales o no institucionales.

La presencia de esta oposición es, sin duda, un rasgo nuevo de la política chilena post dictadura; y que, a manifestado su fuerza y capacidad movilizadora desde principios del presente año cuando emerge la coyuntura del “Gas en Magallanes” y vemos como una ciudad se levanta contra el alza de precios de un bien relevante para los ciudadanos de esa zona del país. Desde ese momento Chile comienza a cambiar y el escenario político-social entra en la “espiral de la desconfianza”.

Las tensiones no sólo surgen al interior del gobierno (a partir del caso Van Rysselberghe y la fuerte tendencia a la baja en la aprobación presidencial), sino también entre el gobierno y la oposición formal (hegemonizada hasta el momento por la Concertación) que comienzan a enfrentarse fuertemente en el terreno legislativo. Y mientras tanto, los ciudadanos con una actitud de movilización activa lentamente comienzan a crecer y a madurar. Su mayoría de edad la cumplen el 4 de Agosto cuando nuevamente en el país aparecen los “cacerolazos”.

Desde ese día ese, se consolida el “triángulo de las desconfianzas” entre gobierno, oposiciones formales y las oposiciones social-ciudadanas. Nadie se cree, nadie se escucha. El malestar latente se hace manifiesto.

¿Por qué surgen las oposiciones sociales? Hay varias razones que explican el hecho. Voy a poner atención en tres. A mi entender, la principal se encuentra en que la institucionalidad chilena (oposiciones institucionales y gobierno) no tiene la capacidad de incorporar y procesar las demandas ciudadanas. Sus lógicas tradicionales de acción y negociación política sumados a sus intereses económicos y de poder entran en tensión con el querer y el necesitar de millones de chilenos.

Mientras los partidos cada día cumplen menos con su rol histórico de mediadores y articuladores de intereses clasistas o sociales, el Gobierno está atrapado en su lógica gerencial y mercantil. Y si a ello, agregamos el desprestigio de la actividad política, nos encontramos con un hecho complejo que se expresa en que la fuerza ciudadana y sus caminos de movilización no encuentran interlocutores ni cauces en los que sus demandas se conviertan en políticas públicas concretas y reales (Educación y protección del Medio Ambiente). Por tanto, no queda otro camino que la calle y la movilización activa. Si el Estado no escucha ni procesa; hay que buscar caminos para abrir sus puertas. Históricamente, ya sabemos cuál es ese camino.

Otro elemento que explica esta explosión social-ciudadana es la fortaleza de la democracia chilena. Es paradojal. En efecto, la democracia es débil por un lado, pero es fuerte por otro. Mientras por un lado, esta oposición surge por la presencia de una “democracia limitada” que cierra las puertas a las demandas ciudadanas, por otro, genera el piso y el espacio para hacer escuchar sus voces, planteamientos y demandas. No hay miedo a la involución autoritaria.

Sin embargo, no deja de ser interesante observar como la derecha en su conjunto ha sembrado levemente ese miedo. De ese modo, hemos escuchado en esta semana (entre el 15 y el 19 de Agosto) decir a) al Alcalde de Santiago que se podrían sacar los militares a la calle el 11 de Septiembre, b) al Presidente que no nos olvidemos de como se “destruyo la democracia” y c) a la Udi plantear que todo este escenario destruye las instituciones. ¿Qué curioso?

En tercer lugar, el malestar tiene directa relación con el fracaso del neo liberalismo chileno y su hegemonía “comercial-financiera”. La mercantilización de todos los aspectos de la vida (salud, educación, medio ambiente, alimentación) ha hecho crisis. Durante los gobierno de la Concertación se “protegió el modelo” para cuidar la democracia. Hoy esa democracia que se ha consolidado y es más fuerte de lo que se quiere hacer aparecer, está poniendo en jaque al modelo. Ha llegado la hora de construir un modelo de desarrollo a “escala humana” que termine con los abusos del capital y sus utilidades vomitivas. Y como la clase política está atrapada entre sus intereses económicos y la institucionalidad, los ciudadanos han comenzado a salir a la calle.

Este movimiento social-ciudadano no sólo es amplio, sino también de gran potencial. La Educación y la demanda para terminar con el lucro es sólo una arista.  La amplitud del movimiento se ha manifestado en a) los ambientalistas que se manifestaron en Punta Choros, contra HidroAysén e Isla Riesco, b) las asambleas locales como en Magallanes por el tema del Gas, en Calama por aumentar sus recursos, en Dichato por el retraso en la reconstrucción, en Rancagua por el alza de la bencina, en Melipilla-Alhúe por la instalación de una Cárcel, c) la movilización por la igualdad de género, d) los ciclistas desnudos que reclaman por sus derechos, e) los colectiveros, f) la gente que paraliza el transito en protesta contra el mal servicio del transporte público, g) los trabajadores que paralizan actividades en el sector minero, portuarios, fiscales, bancarios, retail y h) los consumidores ante el abuso del capital (caso La Polar). Hoy son los estudiantes y mañana la salud por las concesiones hospitalarias. Y no nos olvidemos del conflicto Mapuche.

Y mientras todo esto sucede, la clase política en general y el gobierno en particular preguntan: ¿cómo terminar con el “triángulo de las desconfianzas”?

Gobierno y oposiciones formales hacen apuestas; mientras el primero realizó un cambio de Gabinete, los segundos guardan silencio, solidarizan y dejan que el movimiento social siga su curso a la espera de capitalizar en votos esta coyuntura. Y la clase política, en general, piensa no sólo en reformas políticas que encaucen la expresión ciudadana, sino también en una reforma tributaria que aumente la inclusión y disminuya las brutales desigualdades del modelo chileno.

Se vienen fechas complejas; el paro nacional para el 24 y 25 de Agosto, el 04 de Septiembre el entierro definitivo de Allende y el 11 un aniversario más del golpe cívico-militar del ’73. La movilización ciudadana seguirá en pie. Hasta cuándo, ¿no sé?

Lo que si pasara, es que todo esto va generar a) reformas políticas, b) reforma tributaria y c) una derecha quebrada, cansada, frustrada y fuera de La Moneda.

lunes, 15 de agosto de 2011

Sociedad, Educación y Lucro

Agosto-2011
La realidad de la cual formamos parte se con-forma y constituye a partir del lenguaje y las palabras. Todo lo real es algo nominado que forma parte de una estructura lingüística que hace posible su existencia como materia o concepto. Nada está fuera de las palabras. De ese modo, las sociedades, sus objetivos colectivos, sus luchas y tensiones se configuran desde el lenguaje.

Las coyunturas y la lucha político-social forma parte de ese esquema. El lenguaje define la esencia de cada escenario de poder y enfrentamiento. La historia mundial en general y la chilena en particular está llena de situaciones que muestran como poder y palabra se imbrican en un círculo peligroso del que muchas veces no somos conscientes ni logramos entender. Revolución, reforma, desarrollo, dependencia, lucha de clases, guerra fría, bonapartismo, burgués, proletario son algunos conceptos-palabras que han ido definiendo nuestros destinos. Upeliento, amarillo, gorila, golpista, asesino, represión, paz y muchas más también forman parte de nuestra historia.

En el contexto de los últimos años hay palabras que han definido nuestras coyunturas y luchas; cambio, nueva forma de gobernar, crisis, in-gobernabilidad, movilización han definido el presente. Y sólo hace unos días, escuchamos el “inútil subversivo”.

Sin embargo, y en ese contexto, en este año hay dos palabras que han se han erigido como dos referentes fundamentales no sólo para llegar a la actual coyuntura, sino también para entenderlas; relato y lucro han dominado el escenario político de este año. No hay analista, político ni medio de comunicación que no la hayan usado. Son, sin duda, las palabras dominantes y más recurrentes del año.

Hoy es el turno del lucro; y su relación con la educación. “No más lucro” es la consigna y el objetivo de la lucha político-social de la coyuntura. ¿Qué significa lucro?; ¿para todos los actores significa lo mismo?

Según el diccionario de la Real Academia de la lengua “lucro” viene del latín “lucrum” y quiere decir “ganancia o provecho que se saca de algo”. Sin duda, se trata de una acepción amplia que cubre muchas actividades que van mucho más allá del tema económico, la ganancia y la acumulación de capital. En este sentido, el lucro es ganancia económica.

De ese modo, en la actual coyuntura del país se relaciona con la tasa de ganancia capitalista en el marco de la educación chilena. El tema es más amplio y complejo.


La vocación global del capitalismo tiene que ver con la mercantilización de todas las actividades de la vida humana. Hay muchas formas de capitalismo; pero, en todas, el lucro es la esencia del modelo de desarrollo y expansión económica. Todo se convierte en mercancía. Es decir, toda acción sigue la lógica de la ganancia y la acumulación de capital. Todo pasa a formar parte del circuito compra y venta. Para vivir hay que comprar. Y para comprar, alguien tiene que vender. Y para vender, alguien tiene que producir; y para producir tienen que existir consumidores. Y para que todo esto funcione los primero que se hizo, fue convertir el dinero en capital; y luego, el capital en crédito.

Sin embargo, en su forma Neo-liberal esto llega a su extremo y paroxismo. Chile es un ejemplo mundial de este tipo de capitalismo. En términos generales, se trata de un modelo que se empezó a pensar y a diseñar desde finales los ’50 con las reflexiones iniciales de Milton Friedman y su lema “libertad de elegir”. Su influencia en Chile es conocida. También sus discípulos. De hecho, el libro del ex Ministro de Educación (Joaquín Lavín) titulado “La Revolución Silenciosa” no sólo es una apología a la “libertad de elegir”, sino también un referente esencial para entender la implementación del neo-liberalismo en Chile.


En Chile este modelo se instaura (a punta de bala y sangre) desde abril de 1975. Rápidamente la mercantilización y el lucro económico comienzan a penetrar en todas las áreas de la sociedad. La educación fue su víctima en 1981.

Treinta años después (en el 2011) la sociedad liderada por los estudiantes se levanta contra el “lucro en la educación”. De ese modo, el lucro se instala en el debate nacional en una perspectiva de corto plazo y acotada sectorialmente. Sin embargo, ya se habían asomado de manera encubierta y tenue en la luchas ambientalistas que se levantaban contra la destrucción de la naturaleza (Punta Choro, Hidroaysén, Isla Riesco) por el afán de lucro y desarrollo.

Por ello, planteo la hipótesis que el actual malestar social y sus efectos en amplias y masivas manifestaciones tienen que ver en el corto plazo con temas específicos y sectoriales asociados a la tasa de ganancia capitalista (medio ambiente y educación) y en el largo plazo con la mercantilización de la sociedad chilena en general que llega a niveles groseros e inhumanos. La gente siente, que el capital no puede seguir dominando sus vidas; por lo menos, en sus aspectos esenciales y básicos. Aquí, esta la esencia de la indignación y/o malestar.

Sin embargo, eliminar el lucro a nivel social es parte de una lucha mayor (con sus costos de sangre y muerte asociados) que termina como objetivo político con el capitalismo. Ese, no es el dilema hoy. No se trata de poner en jaque al capitalismo.

A lo más, se buscaran fórmulas para ponerle atajo a su forma neo-liberal en sus aspectos más brutales; y de ese modo, reducir su impacto a nivel de los ciudadanos. La política subsidiaria del Estado ya no es suficiente. No sólo hay que avanzar hacia una reforma tributaria que genere las condiciones para un Chile más solidario e inclusivo, sino también el capital requiere más regulaciones que pongan freno a los abusos como los del caso La Polar y otros del sector financiero.

En relación a la educación no vislumbro el fin del lucro a corto plazo. Terminar con él, es ponerle freno a uno modelo de sociedad sustentada en el capital y su acumulación. Eso no me gusta. Pero, la realidad se separa del deseo la mayoría de las veces.

Ya lo dijo el Presidente “nada es gratis en la vida” y otros miembros de la clase política e intelectual han mencionado que “educación gratis para todos no alcanza”. Seguramente, se instalara una mesa de diálogo, se terminara con la municipalización (con fórmulas que hoy nadie conoce), se aumentaran las becas y habrá gratuidad universitaria hasta el séptimo quintil, se regulara el lucro en la Universidades que dicen que no lucran, se terminara el aporte fiscal a las Universidades privadas y se avanzara en la calidad bajo el lema de la “igualad de oportunidades”. Y mientras tanto, los estudiantes y ciudadanos seguirán gritando “y va caer la educación de Pinochet”.

Y en paralelo a esa mesa de diálogo, que se instalara a corto o mediano plazo, la clase política negociara reformas políticas que tendrán como objetivo ponerle atajo a la crisis de legitimidad, representación y participación que domina hoy el escenario político; y que, yo llamo el “triángulo de las desconfianzas”.


Sin embargo, no olviden que la gente que se moviliza no está en la calle gritando ni luchando por reformas políticas. En esa dirección, lo que más se escucha es “asamblea constituyente”. 

De hecho, la única manera de que esas reformas políticas terminen con la “actual indignación” –que es la apuesta de la clase política- es que se genere una correlación de fuerzas democrática que le ponga fin a la mercantilización brutal de la sociedad no sólo en la educación, sino también en la salud, en las pensiones, en lo alimentos y en los recursos naturales. Y del mismo modo, parar los abusos del capital, mejorar los salarios y crear empleos estables y de calidad para los chilenos.

Por una “mejor vida para los chilenos” son las palabras que se abren paso por las grandes alamedas en la nueva coyuntura.

lunes, 1 de agosto de 2011

Operación Coroneles: Asalto a Palacio

Agosto-2011
El reciente cambio de gabinete responde a la lógica de la “Operación Coroneles”. Del mismo modo, podríamos subtitularlo “porque no tenemos nada, lo que queremos todo”. El objetivo político de esta estrategia apunta a que la Udi debe y tiene que tener no sólo más presencia nominal en el diseño político de La Moneda, sino también injerencia e influencia política al interior del gobierno y sus instancia de decisión política; sobre todo, en la agenda política y legislativa.

Participar del gobierno en su dimensión política es su derecho. En efecto, no sólo son el partido más grande del país y con mayor presencia parlamentaria, sino también se la jugaron por llegar a La Moneda con una figura que no les agrado nunca. Hoy tampoco.

No hay duda, que en el primer tiempo hicieron banca y como espectadores veían como se desmoronaba “la nueva forma de gobernar” y la ilusión de la sucesión presidencial (que debía ser asumida por uno de los suyos). La estrategia y los pasos tácticos que la constituyen han sido un éxito; otro triunfo de un grupo de animales políticos muy cohesionados.

La historia se remonta no sólo al fracaso del primer gabinete –tecnocrático y con baja presencia de políticos-, sino también a los sucesos que vienen ocurriendo desde el verano de este año con la crisis del Gas en Magallanes (Enero), el primer cambio de gabinete al que ingresan Matthei y Allamand (Enero), la tensiones surgidas por el caso de la Van Rysselbergue (entre Febrero y Abril), los intentos de refundar las relaciones alianza-gobierno (Marzo, Abril, Mayo), la designación de Longueira como jefe de bancada y su incorporación al comité político del gobierno (Abril) , la renuncia de la Ministra Matte por el caso Kodama en Abril y los resultados de la Encuesta Adimark de Mayo.

Junto a estos hechos se juntan tres circunstancias que contribuyen a generar una situación de caos interno que debe terminar; a) la falta de relato (fuertemente cuestionado por Longueira), b) la ausencia de conducción política que no sólo se expresa en una mala interlocución con los partidos y parlamentarios de la Alianza, sino también con la oposición (sobre todo, por la “agenda social”) y c) auge de la movilización social y ciudadana.

Se esperaba que a partir del discurso del 21 de Mayo se comenzara a revertir la situación. A los dos días se abre un nuevo foco de tensión al interior del gobierno con el anuncio del proyecto de “Acuerdo de Vida en Común”. La Udi no podía seguir esperando ni permitiendo el derrumbe del gobierno. Había que hacer algo radical.

Desde entonces se pone en marcha la “Operación Coroneles” que culmina dos meses después con un nuevo cambio de Gabinete que tiene fuertes rasgos re-fundacionales. En este tiempo han ocurrido dos hechos tácticos relevantes; a) la carta de 35 parlamentarios udi al gobierno (Junio) y b) el golpe que le dan a la directiva del partido en Junio.

¿Qué muestran e indican los hechos que hemos denominado “Operación Coroneles”?

La estrategia y los actos tácticos de esta operación fundacional muestran a los menos cuatro características a tener en cuenta para entender la dinámica política del gobierno y del sistema político; a) la Udi es un partido con una fuerte vocación de poder, b) con una fuerte racionalidad y un pragmatismo sin límites que la hacen mirar sus objetivos de poder sin desconcentración posible, c) con una fuerte cohesión de su grupo fundacional de raíz guzmaniana y d) es un partido de grandes estrategas y conspiradores de la política.

En el largo plazo sus objetivos políticos han sido; a) consolidarse como fuerza política en un escenario democrático (por lo menos, en sus primeros años en ese escenario fueron el brazo político del pinochetismo y que se fue diluyendo por efecto del pragmatismo de sus adn fundacional), b) penetrar en los sectores populares, c) constituirse en el partido político más grande del país, d) perpetuar lo más posible el modelo económico y político del pinochetismo, e) llegar al gobierno en un escenario democrático, f) poner a uno de los suyos como Presidente de Chile y g) construir una generación de relevo.

La Udi y su núcleo histórico han cumplido todos sus objetivos fundacionales. En los hechos, sólo les falta poner a uno de los suyos en La moneda como Presidente. De hecho, la debilidad que mostraban en su influencia al interior del Gobierno ha sido superada con el reciente cambio de gabinete.

Por tanto, podemos plantear la hipótesis de que el cambio de gabinete generado por la “Operación Coroneles” tiene como horizonte político lograr todos y cada uno de los objetivos fundacionales del partido. En relación a la coyuntura, podemos identificar tres; a) Influir en la agenda política y legislativa del gobierno, b) recuperar el posicionamiento presidencial y c) generar las condiciones para no perder su peso municipal y parlamentario.

Había que actuar rápido. Así, lo hicieron. La fórmula ya es conocida. Definir un objetivo y hacer todo lo posible para lograrlo. No olvidemos que desde Maquiavelo, la política de separo de la ética.

Y finalmente, ¿qué efectos tendrán estos movimientos sobre el gobierno en particular y sobre el sistema político en general?

Los efectos sobre el gobierno son seis; a) Debilitamiento dupla Piñera-Hinzpeter y sus consecuencia sobre el éxito del gobierno y las aspiraciones presidenciales de Piñera para él 2018, b) arrinconamiento Rn -que tiene la urgencia de recuperar influencia municipal y parlamentaria, hipotecada por poner a Piñera en La Moneda- c) Influencia Udi sobre agenda política y legislativa del gobierno, d) tensiones por la carrera presidencial al interior de la Alianza y del gabinete –sobre todo, por el reposicionamiento de la Udi y sus tres cartas; Golborne, el debilitado Lavín y el “cuasi retirado” Longueira, e) puesta en marcha de una “agenda social” más populista de fuerte crítica y tensión con el capital comercial-financiero y f) aumento tensiones Gobierno-Alianza-caudillos.

Y sobre el sistema político en su conjunto se observan tres; a) re-posicionamiento Udi en las altas esferas del poder, b) mayor tendencia al dialogo gobierno-oposición por efecto del rasgo más pragmático y político de la Udi y c) aumento de las tensiones con sectores empresariales, sobre todo, con el capital financiero-comercial.

Al sueño gremialista sólo le falta un objetivo para ser 100% exitoso y convertirse en un proyecto político de antología: poner a uno de los suyos como Presidente de Chile. Pero, para este objetivo hay tres problemas; a) Lavín ha perdido todas las elecciones políticas en las que ha participado (una a diputado, una a senador y dos a Presidente) con la sola excepción cuando fue candidato a Alcalde (Las Condes y Santiago). Y a ello, hay que agregar que también perdió como Ministro; b) Golborne no es Adn Udi y otras consideraciones que dejaremos para otra oportunidad y c) Longueira ha dicho en todo los tonos que “se retira de la política”. Pero, no olvidemos que es un pragmático, un estratega y un animal político.